COSUDE | DEZA | DDC

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Die 17 Ziele für nachhaltige Entwicklung. ©DEZA / Andrea Peter
Les 17 Objectifs de développement durable

 

 

| DESARROLLO - COOPERACION |

Zusammen in eine nachhaltige Zukunft

Ensemble vers un avenir durable

Die Agenda 2030 für die Schweiz und die Welt. | L'Agenda 2030 pour la Suisse et le monde.

22.03.16., ZH., Conférénce annuelle de la coopération suisse du développement.

 

12.00 Ouverture des portes
Enregistrement • Petite collation • Visite de l’exposition de photographies

13.00 Ouverture
1ère partie
L’Agenda 2030 de développement durable: de quoi s’agit-il?


13.10 Discours d’ouverture
L’importance de l’Agenda 2030 pour la Suisse
Didier Burkhalter, conseiller fédéral

13.40 Keynote sur l’Agenda 2030 de développement durable
Ban Ki-moon, secrétaire général des Nations Unies

14.10 Entretien

Le chemin vers l’adoption de l’Agenda 2030 et des 17 Objectifs de développement durable
Thomas Gass, sous-secrétaire général à la coordination des politiques et aux affaires interinstitutions, au Département des affaires économiques et sociales (DAES)
Ambassadeur Michael Gerber, représentant spécial du Conseil fédéral pour le développement durable mondial

14.45 Table ronde
L’universalité dans la pratique: gestion durable de l’eau au Tchad et en Suisse
Nathalie Rizzotti, programme global Initiatives Eau, DDC
Rémadji Mani, chargée de programme national, Tchad, DDC
Laurent Balsiger, directeur de l’énergie, Canton de Vaud

15.30 Pause

 

2ème partie
Nouveaux instruments et partenariats au service du développement durable au sein de la coopération internationale

16.15 Discours
La mise en œuvre de l’Agenda 2030: nouveaux paramètres pour la DDC
Ambassadeur Manuel Sager, directeur de la DDC

16.35 Table ronde
La production de cacao en Indonésie: partenariat public-privé et financement du développement durable
Manfred Borer, responsable de projet, Swisscontact
Nicko Debenham, vice-président du département production durable de cacao
Barry Callebaut
Susanne Grossmann, membre du conseil d’administration du Fonds d’investissement suisse pour les marchés émergents (SIFEM)

17.25 Discours de clôture
Secrétaire d’Etat Marie-Gabrielle Ineichen-Fleisch, directrice du SECO

17.45 Apéritif de réseautage
Le jeune photographe Dario Lanfranconi a mis en image les 17 Objectifs de développement durable. L’exposition pourra être visitée avant la conférence, durant la pause et pendant l’apéritif.

 

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PuntoLatino estuvo representado por sus redactores Rocío Robinson Wiedemann (Dr DES, UNI SG), Fabienne Hubschmid (UNIL) y Luis Vélez Serrano (Coordinador de PL). Copletaremos este reportaje próximamente.

 

¡Bienvenida a la nueva Agenda 2030!

Nota de Fabienne Hubschmid (UNIL), redactora de ©PuntoLatino

El 22 enero 2016 se realizó la Conferencia Anual de la Cooperación Suiza al Desarrollo (DEZA) en la Messe Halle en Zúrich. El objetivo principal de este evento ha sido la bienvenida a la nueva agenda 2030, la cual ha sido aprobada por todos los Estados miembros de las Naciones Unidas durante la 70a Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre 2015 en Nueva York. Dicha Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es, a partir de 2016, el marco global en vigor para las iniciativas nacionales e internacionales en el campo del desarrollo sostenible y de la lucha contra la pobreza. Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible reemplazan a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000 – 2015). A nivel global, se invita a todos los países a integrar los objetivos universales de la Agenda 2030 en sus estrategias nacionales y a contribuir en su implementación. En esta visión, los países pobres y particularmente vulnerables seguirán recibiendo ayuda.

A nivel nacional, Didier Burkhalter del Consejo Federal de Suiza, quien es titular del Departamento Federal de Asuntos Exteriores, anunció que Suiza seguirá contribuyendo a favor de la paz, la seguridad y el desarrollo: “La nueva agenda 2030 es un plan común para un mundo mejor sin pobreza.”


 

 

Didier Burkhalter: Con voluntad política es posible encontrar soluciones comunes a problemas comunes. Todos estamos en el mismo barco.

— nota de Luis Vélez-Serrano de ©PuntoLatino

Tanto el secretario general de Naciones Unidas Ban-Ki-moon como el ministro de asuntos exteriores de Suiza se centraron en la Agenda 2030. La conferencia anual de la DEZA reunió a unas 2300 personas de diferentes sectores: política, economía, desarrollo y cooperación, prensa, organizaciones no gubernamentales, universidades, etc. Particularmente agradable fue ver a un profesor de colegio con toda su clase en la conferencia y luego los jóvenes estudiantes tendrán que hacer trabajos sobre la temática desarrollada en la conferencia. 

En septiembre 2015, los 193 estados miembros de Naciones Unidas se reunieron en Nueva York y aprobaron la Agenda 2030 para el desarrolo sostenible. Nuestra redactora Fabienne Hubschmid tuvo el privilegio de estar en esa conferencia al hacer una pasantía. Tanto Ban-Ki-moon como Burkhalter abogaron por una puesta en práctica inmediata de la Agenda mencionada.

Burkhalter calificó de desafíos globales a la lucha contra la pobreza, contra el cambio climático, contra la violencia de los extremismos y las crisis económicas y de salud. Esos desafíos demandan respuestas globales. La Suiza se posiciona en los dos niveles de acción: nacional como parte de la estrategia de Desarrollo Sostenible 2016-2019, e internacional basado en el mensaje del Consejo Federal de Cooperación Internacional 2017-2020, que asesorará al Parlamento helvético este año.

Ban-Ki-moon tuvo paralabras elogiosas para Suiza que ya ha comenzado con la aplicación del programa nacional e internacional 2030, conteniendo los 17 objetivos de sostenibilidad de la ONU que reemplazan a los conocidos «Objetivos del Milenio». La máxima autoridad de la ONU dijo: «que nadie se quede atrás en la lucha contra la pobreza».  Ban-Ki-moon y Burkhalter estaban en buena sintonía, según dijeron ellos mismos, ya que habían intercambiado ideas en su corto viaje en helicóptero de Davos a Zúrich. 

Manuel Sager, director de la DEZA (Dirección para la Cooperación y el Desarrollo) expresó su confainza de llegar a soluciones comunes, y expresó su confianza en la buena organización de la DEZA (COSUDE en francés).

Raymund Furrer que representó a SECO (ministerio de la economía), abogó porque los Estados hagan un mejor uso de los medios y organicen la administración de manera responsable y transparente, asumiendo su responsabilidad frente a sus pueblos. Furrer destacó la importancia de la Ciencia, Tecnología e Innovación en el campo de la cooperación al desarrollo: los recursos financieros por sí solos, no podrán cumplir con la agenda 2030.

Uno de los artífices de los acuerdos para la Agenda 2030, el embajador suizo Michel Gerber también participó activamente en las discusiones de la Conferencia. Con criterio realista, señaló que los 17 objetivos y 169 sub-objetivos de la Agenda 2030, van más allá de las posibilidades financieras de la Cooperación y Desarrollo, ésta podría solamente cubrir una parte de la financiación. 

 

→ Vídeos sobre el tema, V E R ...


 

 

16deza ban didier1 v225Juntos por un futuro sostenible: crear un mundo de paz y sin pobreza

— Nota de Rocío Robinson de ©PuntoLatino, Conferencia Anual de la Cooperación Suiza al Desarrollo 2016

El tema de la Conferencia Anual de la Cooperación Suiza al Desarrollo 2016, que tuvo lugar el 22.01.2016 en la Messe Zúrich, fue "Juntos por un futuro sostenible". "La Agenda 2030 para Suiza y el mundo". Se habló mucho sobre la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los dos ponentes principales, el Consejero Federal, Didier Burkhalter, y el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, destacaron la importancia de la Agenda para el mundo y para Suiza. Estas dos ilustres personalidades también hablaron sobre la función importante que Suiza desempeñó para hacer progreso y mover los Objetivos de Desarrollo Sostenible hacia adelante durante los tres años de negociación.

 

Didier Burkhalter, Consejero Federal de Suiza, Departamento Federal del Interior

Didier Burkhalter efectuó un discurso sobrio, pero lleno de optimismo. Dijo que estamos viviendo un periodo de inestabilidad, de inseguridad, donde hay muchos conflictos armados como en Siria y en Mali. Sin embargo, en la comunidad internacional compartimos una misma conciencia, una misma voluntad y convicción para establecer la paz y la seguridad. Mencionó que Suiza ha jugado un rol importante en eliminar algunas de las sanciones contra Irán y que ha contribuido a expandir los derechos humanos, la cooperación, y el diálogo.

El Consejero Federal nos recordó que los problemas del mundo no solamente son una amenaza para la estabilidad global, si no que nos afectan a todos. Las metas de Suiza para el 2030 por lo tanto son encontrar soluciones positivas, ayudar a los niños, mejorar problemas de salud, problemas de agua, y disminuir la pobreza extrema. La Agenda 2030 es una guía para el futuro y Suiza ha jugado un papel protagónico al ayudar a diseñar un plan participativo que también incluye a actores no estatales.

La Agenda 2030 cubre tres dimensiones principales: lo social, lo económico y el medio ambiente. La meta es que los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible sean universalmente aplicables y que incluyan a todos los países. El enfoque es en crear un mundo de paz y sin pobreza. Las acciones más importantes en la Agenda 2030 son proveer ayuda humanitaria y seguridad para el mundo, lograr mejoras en el medio ambiente y reducción en desigualdad de género, generar colaboración entre los sectores público y privado, y continuar a contribuir al desarrollo sostenible para aliviar la pobreza. Didier Burkhalter concluyó su discurso diciendo que la Agenda 2030 es un plan común para un mundo mejor donde exista la paz global y donde no habrá pobreza para las futuras generaciones. La Suiza crea puentes, ha tenido un rol activo e importante para el financiamiento y el desarrollo de estas metas y objetivos.

 

Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas

Ban Ki-moon elogió todos los esfuerzos que Suiza hizo para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Mencionó que Suiza siempre ha sido un país estable y dinámico que promueve el bien común. Tenemos que recordar que Ginebra es la segunda cede más grande de las Naciones Unidas después de Nueva York y que Suiza sostiene el cuarto lugar mundial en contribuciones humanitarias. Recientemente, Suiza ha ayudado mucho globalmente en temas relacionados con Siria y en procesos de paz en otras partes del mundo. En gran medida, Suiza ha jugado un papel importante en el desarrollo y mejora de la Agenda 2030, y ha hecho una gran contribución al fomentar todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Ban Ki-moon también mencionó que la Agenda 2030 es un triunfo para el multilateralismo en la historia humana por su colaboración entre la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado. El Secretario General de las Naciones Unidas agregó que la Agenda 2030 debe ser una premisa fundamental para un contrato social que ponga fin a la tiranía y a la pobreza en el mundo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible representan prácticamente todos los aspectos de nuestras vidas y por lo tanto todos debemos hacerlos partes de nuestro ser. Los Objetivos estas consagrados en un consenso político y global. Citando al Preámbulo de la Constitución de Suiza que dice que la Constitución tiene fin a "fortalecer libertad, democracia, independencia y la paz en un espíritu de solidaridad y apertura hacia el mundo... y sabiendo que la fuerza de una comunidad se mide en el bienestar de los menos afortunados", Ban Ki-moon dijo que esto es muy importante porque vivimos en una era donde muchas minorías sufren discriminación y tenemos que aprender a proteger y a empoderarlos. Agregó que estamos viviendo en tiempos complicados donde los desplazamientos de personas y refugiados que dejan sus tierras ha sobrepasado los 50 millones de personas, y que no hemos visto cifras parecidas desde la Segunda Guerra Mundial. El Secretado General de las Naciones Unidas cerró su discurso diciendo que los Objetivos de Desarrollo Sostenible so resolverán todos los problemas del mundo, pero que crearán las condiciones para un futuro mejor para eliminar la pobreza y edificar la paz. En su última frase, declaró que Suiza es un país pequeño en términos de población y de tamaño, pero que es un país con un gran corazón y una visión muy global.

 

→ Objetivos y metas de desarrollo sostenible (ONU),  V E R ...

 


 

 

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El Secretario general de la ONU, Ban Ki-moon se dirige a la numerosa asistencia. En pantalla Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que reemplazan a los Objetivos del Milenio. 

 

Ban-Ki-moon, Secretary-General Remarks at Zurich Development Conference

Zurich, Switzerland , 22 January 2016
The United Nations office in Geneva is the second largest United Nations headquarters, only next to United Nations Headquarters in New York.

Thank you for all your strong support to the United Nations, including your very generous support for the Strategic Heritage Project which will make this very historic UN building sustainable and environmentally hospitable.

Switzerland is also the birthplace of international humanitarian law.

I know you share my outrage at terrible violations around the world. I have strongly denounced these breaches of international humanitarian law, most recently in Syria, where I warned that starving people is a war crime.

While we work to end impunity and heal traumatized societies, we are also responsible for addressing the root causes of these troubles.

Last year was a momentous and historic in terms of gaining agreement on how to tackle those root causes.

Switzerland played a key role in the development of the 2030 Agenda for Sustainable Development. Its negotiators were active in promoting SDG 5 on the empowerment of women and girls, SDG 6 on access to water and sanitation and SDG 16 on good governance. Those are just three important goals which Switzerland delegations have contributed the most.

I am especially grateful to Foreign Minister Didier Burkhalter – and his staff – for engaging throughout this process.

He has also shown valuable leadership on challenges to international peace and security. I particularly welcome his mediating role in Ukraine as Chairman of OSCE and I thank you for your strong support for my Special Envoys for Syria and Yemen where they have been holding negotiations. I sincerely hope that negotiation among and between the parties will be held as soon as possible.

One of your nationals, Assistant Secretary-General Thomas Gass, who is here with us, was deeply involved in the process of shaping this inspiring and integrated vision of Sustainable Development. I thank you again.

The 2030 Agenda for Sustainable Development is a triumph of multilateralism at a critical time in human history.

All countries, civil society and interest groups collaborated effectively. They forged a transformative vision of the way forward for the planet and all people.

While we are excited, grateful to Member States, the United Nations has been reaching out to the world. We have contacted at least 8 million people, starting from young people, boys and girls, groups of vulnerable people, women, labourers and government officials, media and artists.

Through My World Website our question was: what kind of world do you want? Just tell us. And we were receiving so many ideas from so many people. These goals are the reflections of views from so many people around the world, all kinds of groups of people.

We can now build on the remarkable results of the Millennium Development Goals which we have been trying to achieve from 2000 to 2015. It was historic vision. It improved a lot of human lives. But still not enough. That is why Member States have agreed to have another 15 year vision, targeting by 2030, to make this world much better; this planet earth healthier and sustainable.

These are constant reminders of our deeper responsibilities during the political and economic crises of the past 15 years. Now we go much further.

If the MDGs were a pact between donors and recipients, the 2030 Agenda must become must become the basis of a new social contract. Governments made a universal promise to all people – and citizens of the world can now demand that governments honour these promises.

All States and all actors own this Agenda, which aims to finally end the tyranny of poverty.

Where the MDGs were carried out through the development system, the SDGs must become the object of a dialogue between the State and its people, between duty-bearers and rights-holders, between those with resources and those in need.

In the course of our discussions, particularly business community and civil society were urging the Governments and the United Nations to provide a far-reaching vision. I think UN Member States have now delivered. They have responded by adopting the Sustainable Development Goals with 17 Goals. These 17 Goals represent virtually all the aspects and spectrums of our lives, including the environmental conditions of our Planet Earth.

Now I am urging business communities and civil society to respond to the visions of world leaders. The world leaders, of course, have political responsibility to make sure these are owned by each and every government through their national legislations and other administrative measures.

But without the strong support and contributions and engagement by civil society and business community, this might not be implemented.

There is a perception that these are the visions of the United Nations, this is the vision of Governments. Of course it may be so, but each and every citizen can play a very important role. Therefore I am urging you to own the Sustainable Development Goals yourselves, and make it your own goals to work with the United Nations. Now they are enshrined in an international political consensus. This sets the stage to take our work to the next level.

The 2030 Agenda commits to leaving no one behind. The basic [premise] is that 7 billion people, -maybe by the end of 2030 there may be more than 8 billion people- that everybody without any exception should be able to live sustainably and a healthier way.

This is a pledge that resonates well here in Switzerland.

The preamble of your Constitution perfectly expresses this spirit by affirming that “the strength of a people is measured by the wellbeing of its weakest member.”

The Switzerland government has already presented that far-reaching vision.

This applies to cantons in Switzerland – and it also applies to the most vulnerable in the international community.

This applies not only to the least developed, fragile and failed States – but also applies to struggling people in any society.

Even in the most developed democracies, people still die from poverty, hunger and hate crimes. Refugees escape terrible atrocities only to face xenophobia by those who associate these victims with the very perpetrators they fled.

Even where there are safety nets in place, too many people fall through. Disability, sexual orientation, race and other differences obscure our common humanity. The result leaves minorities of all kinds exposed to discrimination.

All development efforts – national and international – must begin by identifying the most vulnerable and understanding how to empower them.

This is a change in the old development paradigm that can bring change to those who have been marginalized for too long.

This job has never been more urgent.

More people have fled their homes than at any time since the Second World War. We now have more than 60 Million people who are displaced internally or who have fled their countries becoming refugees. This is the largest ever since the end of the Second World War.

Humanitarian appeals are five times higher than a decade ago. When I started my job as Secretary-General, we needed 3.8 billion dollars per year, now we need more than 20 billion dollars.

There are almost 40 countries where you have high-level, medium-level or low-level crises and violence. There are more than 125 million people who need immediate, daily life-saving assistance.

This makes the United Nations and Member States’ role extremely constrained. At the same time we are motivated and committed to help these people. Generous donors are doing their part, but we need a new push for global solidarity.

That is why I am convening the World Humanitarian Summit on May 23-24 in Istanbul, Turkey. This is the first time ever the United Nations is going to hold this level World Humanitarian Summit Meeting. This is an opportunity to reshape the international response to crises by addressing root causes, including the divide between humanitarian and development aid.

I have been appealing, urging, even warning many developed countries, particularly in the European continent -I know that it is a serious challenge for most of European countries- they have not earmarked any budget for refugees. The easier way for them would be to cut funding earmarked for development aid to use for refugees.

Some countries are cutting 40% or 30%, I fully sympathize and understand, this is an understandable situation. But this is not a zero-sum game. Development aid and humanitarian aid, there must be an additional budget and money for those people. This is what I have been urging.

Later this month I will issue a report on my vision, on an Agenda for Humanity, a Report to Member States of the General Assembly. I hope all partners will make this Summit a great success.

The only challenge greater than achieving agreement on the SDGs is the one we face now, it has been very difficult, sometimes passionate, emotional in the process of negotiation every single world, every single paragraph was the subject of intense negotiation. Now this is over, the greater challenge is to implement these agreements.

Each and every Government needs to show strong ownership by aligning policies, legislation and resources in support of the Sustainable Development Goals.

I commend Switzerland for already starting its own efforts nationally and internationally.

We need visionary political leadership that sees beyond the national borders. We need effective institutions that break silos.

These 17 goals, they are universal, they are all integrated, all are indivisible, you cannot separate one from the other.

These were negotiated globally in two threads. One thread was climate change: the United Nations Framework Convention on Climate Change [UNFCCC] they negotiated a long time, during the last 18 years on Goal Number 13. The rest of the 16 goals were negotiated at the last General Assembly. They were negotiated differently but they are one. Nothing can, and should operate in separation. They are one part of our vision.

The recent Paris Climate Change agreement represents a first of many steps the international community will have to take to achieve the SDGs.

There are many cross-cutting issues like food, water, energy, gender and climate. Those are cross cutting issues which affects us all. Particularly if Goal 13, Climate Change is not properly addressed all the gains which we will make will be seriously undermined.

Markets now have the clear signal they need to scale up investments that will generate low-emissions, climate-resilient development.

The world leaders have given directions, we are going this direction, this is the sustainable path. So whatever decisions, investment or infrastructure or consumer goods should be aligned towards the sustainable path.

The solutions are increasingly affordable and available, and, after the success of Paris, many more are poised to come.

And we need a real partnership between business, public sector and civil society – a partnership based on equality, inclusion and a fair sharing of risks.

One of the very valuable lessons I have learned as Secretary-General during the last 9 years is that without tripartite partnership between governments, business community and civil society nothing can be achieved whether the vision is good or not. Therefore there should be a very strong tri-partite partnership established. And I am asking you to practice this to implement Climate Change and Sustainable Development Goals.

SDG 17 calls for a revitalized global partnership for sustainable development.

All have a role to play, but the richer countries have a responsibility to show solidarity. Of course we welcome South-South Cooperation but there should be more from North to South Cooperation. When North to South and South to South Partnership and Cooperation are integrated we will have greater gains.

A revitalized global partnership means wealthy countries meeting the agreed commitment to allocate at least 0.7 per cent of Gross National Income for Official Development Assistance.

And it means building on the framework for development financing agreed in Addis Ababa.

The Addis Ababa Action Agenda features a comprehensive set of policy actions, with a package of more than 100 concrete measures that draw upon all sources of finance. This includes better management of national resources and strong cooperation in tax matters.

In the face of multiple crises, development cooperation should not be diminished or diverted. That would be like burning your house down to stay warm. We need to protect those in crisis while strengthening their societies.

We must move from delivering aid to ending need. Where there is a need for humanitarian assistance we have to deliver but it would be much better if we had no reason to deliver aid. That means we have to address the root causes of the problems.

At the same time we must address the grave threat that conflict poses to sustainable development and the entire 2030 Agenda.

The price of neglecting prevention is plain to see: widening sectarian tensions, shrinking democratic space in many places, and an arc of crisis stretching from the Sahel to the wider Middle East.

One day of fighting – when a hospital is bombed, a bridge is destroyed and hate becomes entrenched – causes damage that can take years to repair.

The SDGs will promote peace, but peace is also essential for the SDGs.

The 2030 Agenda is visionary – and we have to build practical mechanism to make it work.

That requires accountability through solid follow-up, review and a stronger emphasis on good data.

The annual High-Level Political Forum on sustainable development must become the dashboard for driving this process.

To conclude I would like to make a special appeal to many business leaders present here: when we are working together with Government and Civil Society and implementing the Sustainable Development Goals I would like to ask Business CEO to have a global vision in operating your enterprises.

When as CEOs you have an inclusive way of managing your companies, your companies will thrive. Try to give decent and affordable opportunities for young people so that these young people, and women, may not have a sense of disillusionment against our society.

When CEOs have a vision and strong commitment on human dignity and human rights I am sure your companies will thrive because these employees will be motivated, not only being grateful, motivated and committed, to work not only for the benefit of their personal gains but for the companies and the societies.

That becomes national gain. National gain will bring international gain. That is the way the United Nations is now trying to ask world leaders. Try to motivate your people rather than imposing. I think our countries, and Switzerland and your company will thrive. In such a case maybe the United Nations will have less work to do. That’s what I am expecting as Secretary-General.

Switzerland is an important UN Member State. Your country may be small in terms of population and size but what I have been observing is that you have such a strong and very warm and deep heart.

You have much greater global vision than other people. That is why I love to be back and love to work with Swiss people and Government. And inspire global visions- look at what you can do beyond Switzerland for other people around the world who are in need of our warm support.

And I count on this country to do even more as we advance to a new future. Let’s work together to make this world much more peaceful, much more harmonious and healthier, not only for us but for succeeding generations.

I thank you for your strong commitment and support.

Thank you.

| onu

 

 

 

«L’agenda 2030 est sorti de presse, il doit entrer dans la réalité»

Berne, 22.01.2016 - Zurich, 22.01.16: Allocution du Conseiller fédéral Didier Burkhalter lors de la Conférence annuelle de la coopération suisse au développement 2016 – Seul le texte prononcé fait foi

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Monsieur le Secrétaire général,
Mesdames et Messieurs,

Soyez les bienvenus à Zurich où nous sommes réunis pour la Conférence annuelle de la coopération suisse au développement ! Cette année, nous avons délibérément choisi d’anticiper la tenue de cette rencontre, qui se déroule habituellement en été. Vous vous demandez sans doute pourquoi.

La réponse se trouve dans le programme, que vous avez certainement déjà parcouru : notre rencontre de ce jour sera consacrée à l’Agenda 2030 pour le développement durable. Cet agenda, qui s’articule autour de 17 objectifs, a été adopté fin septembre lors du Sommet de l’ONU à New York. A peine sorti de presse, il doit entrer dans la réalité. Soucieuse de ne pas perdre de temps, la Suisse entend s’engager sans délai dans la mise en œuvre de l’Agenda. L’objectif, aujourd’hui, est de vous informer des motivations qui nous animent et des différentes approches envisagées.

L’Agenda 2030 nous offre, tel un phare dans la nuit, une orientation appelé à guider la coopération au développement dans un esprit d’universalité, porté par l’ensemble de la communauté internationale. Nous avons tous pris place dans le même bateau, animés par une conscience et une volonté communes.

C’est donc un plaisir et un honneur d’accueillir parmi nous aujourd’hui le secrétaire général de l’ONU Ban Ki-moon. Dès les premières discussions internationales sur le programme destiné à prendre le relais des Objectifs du Millénaire pour le développement, il a été un fervent défenseur de l’Agenda 2030 et des nouveaux Objectifs de développement durable, et a joué un rôle déterminant dans la définition de l’Agenda.

Au nom du gouvernement suisse, je tiens à vous remercier chaleureusement, Monsieur le Secrétaire général, de votre participation à cette conférence et de votre engagement indéfectible en faveur de cet agenda ambitieux. La victoire d’Alinghi lors de la Coupe de l’America nous a démontré, si besoin était, que la Suisse est elle aussi une nation de marins. Aujourd’hui, nous voulons hisser les voiles ensemble et mettre le cap sur les objectifs qui nous permettront de mener l’Agenda 2030 à bon port.

Mesdames et Messieurs,

La stabilité semble avoir déserté notre monde, qui traverse une période marquée par les crises et une insécurité croissante.

• L’année dernière, nous comptions une quarantaine de conflits armés, soit le chiffre le plus élevé depuis quinze ans. Parmi les pays les plus durement touchés figurent la Syrie, l’Ukraine, le Yémen, la République centrafricaine et le Mali, pour n’en citer que quelques-uns. La violence armée a pris une ampleur considérable.
• Il existe aujourd’hui plus de 60 millions de personnes déplacées, soit plus qu’il n’y en a jamais eu depuis la Seconde Guerre mondiale !
• L’extrémisme violent a causé la mort de plus de 30 000 personnes, le plus souvent au Moyen-Orient et en Afrique, mais aussi, parfois, très près de chez nous. Et des citoyens suisses peuvent aussi être victimes d’attentats terroristes, comme l’ont montré les événements tragiques au Burkina Faso la semaine passée.

Les effets de l’instabilité qui caractérise certaines contrées voisines du sud et de l’est se font également de plus en plus sentir en Europe et en Suisse. Ils nous montrent à quel point il est important que la Suisse se mobilise en faveur de la paix, de la sécurité et du développement dans une approche holistique. C’est en effet dans les périodes de crise et d’insécurité que la contribution de la Suisse à la stabilité de son environnement s’avère la plus précieuse, à travers une politique extérieure créative et fédératrice.

L’année dernière a montré que même dans notre monde multipolaire, il est possible de trouver des réponses communes à des défis communs à force de persévérance et de volonté politique. Bien que le Conseil de sécurité de l’ONU ne soit pas parvenu à dégager la capacité d’action nécessaire dans tous les dossiers clés, 2015 peut être considérée comme une bonne année pour le multilatéralisme.

Différentes négociations interétatiques importantes ont connu une issue positive. Je me contenterai d’évoquer, à cet égard, l’accord sur le programme nucléaire iranien conclu après un conflit de plus de dix ans, qui constitue un jalon important de la diplomatie multilatérale. La Suisse a apporté un soutien constant au processus de négociation et de mise en œuvre de cet accord. Dans le cadre de ses bons offices, elle a aussi facilité les négociations entre l’Iran et les Etats-Unis, qui ont conduit à la libération de onze personnes.

Au cours de ces derniers jours, j’ai eu l’occasion de m’entretenir à Davos avec mes homologues américain et iranien. Nous avons notamment abordé les progrès accomplis dans la gestion de ces dossiers ainsi que la situation au Proche et au Moyen-Orient. Des mesures complémentaires s’imposent de toute urgence pour parvenir à une désescalade et à une résolution des conflits dans la région et c’est dans cette perspective que la Suisse entend poursuivre son engagement.

L’année politique 2015 a également été marquée par une série inhabituellement longue de conférences de l’ONU couronnées de succès : ainsi, nous avons assisté au début de l’année à la conclusion d’un nouveau programme de réduction des risques de catastrophes à Sendai, au Japon, puis, au mois de juillet, à l’adoption du programme d’action d’Addis-Abeba, qui constitue le cadre applicable à la mise en œuvre et au financement du développement durable. Ce programme a également marqué un premier jalon dans les négociations sur l’Agenda 2030, qui ont porté ses fruits en septembre à New York. Enfin, le point culminant de l’année 2015 a été atteint en décembre, avec l’adoption, à Paris, d’un accord international sur le climat.

Ces avancées substantielles, qui marqueront de leur empreinte la politique mondiale des prochaines années et décennies, ont permis de fêter dignement le 70e anniversaire de l’ONU. Les Nations Unies ont donné des signes forts en 2015 et démontré que même après 70 ans d’existence, l’organisation mondiale reste une instance fondamentale pour la définition multilatérale de la politique mondiale.
L’Agenda 2030 est la meilleure expression des valeurs qui guident l’action de l’ONU depuis sa création en 1945 : la paix, les droits de l’homme et le développement, le dialogue et la coopération internationale. Ces valeurs-là, la Suisse les défend depuis toujours. Ainsi, et bien que son adhésion à l’ONU soit relativement récente, elle participe activement et depuis de nombreuses décennies à la politique multilatérale, comme en témoigne notamment la Genève internationale, qui abrite le siège de l’ONU et accueille aujourd’hui plus de 50 organisations internationales.

Nous pourrions presque dire que le multilatéralisme est constitutif de la Suisse, puisqu’il fonctionne selon les règles qui sous-tendent depuis toujours sa politique : le dialogue, la démocratie, la prise en compte des différents acteurs et la recherche de solutions communes.

Pour relever efficacement les défis mondiaux que sont la pauvreté, le changement climatique, l’extrémisme violent ou les crises sanitaires, il nous faut trouver des réponses globales. Dans le monde multipolaire qui est le nôtre, nous avons plus que jamais besoin d’un multilatéralisme efficace pour répondre aux défis présents et futurs.

Mesdames et Messieurs,

L’Agenda 2030 se fonde sur cette même conviction. Les Etats ont convenu des Objectifs de développement durable, parce qu’ils ont compris que les problèmes de développement qui se posent à notre planète nous concernent tous et que seule une action concertée de tous les pays peut en venir à bout.

Le bilan des Objectifs du Millénaire pour le développement met en évidence les bienfaits d’une démarche coordonnée :

• La pauvreté extrême [= moins de 1,25 USD/jour] a été réduite de moitié depuis 1990.
• Le nombre d’enfants non scolarisés a également baissé de près de la moitié.
• Il en va de même de la mortalité maternelle qui, à l’échelle mondiale, a reculé de presque 50 % depuis l’an 2000.
• Quant à la mortalité infantile (des enfants de moins de cinq ans), elle a baissé de plus de la moitié durant cette même période.
• Parallèlement, la population ayant accès à l’eau courante potable a quasiment doublé depuis 1990, atteignant 4,2 milliards de personnes.

Les défis auxquels doit encore faire face la planète sont cependant de taille. Quelque 800 millions de personnes vivent toujours dans une extrême pauvreté et souffrent de la faim. Nous devons, par ailleurs, rester attentifs au point suivant :
S’il est certes encourageant qu’un nombre croissant de personnes aient la possibilité de mener une vie autonome dans la dignité, ces progrès ne doivent pas occulter le fait que l'exploitation croissante des ressources, le chômage, les conflits et les discriminations sociales menacent de plus en plus la stabilité mondiale.

Il reste donc beaucoup à faire en matière de coopération internationale. L’Agenda 2030 est là pour nous guider.

Tant l’ONU que l’Agenda 2030 sont le reflet de valeurs fondamentales de la Suisse. C’est pourquoi notre pays s’est beaucoup investi dans le processus d’élaboration du nouvel agenda, qui a duré environ trois ans. Le fait que cet agenda ait été l’aboutissement d’un processus participatif auquel des acteurs non étatiques ont également pris part nous a parfaitement convenu. Nous avons nous aussi appliqué cette approche à la Suisse dès le départ et associé le public aux débats sur la position qu’il convenait que la Suisse adopte dans la perspective des négociations internationales.

Dès la conférence de Rio de 2012 (Rio+20), la Suisse s’est dite favorable à la fusion des objectifs figurant dans l’agenda du millénaire pour le développement et de ceux inscrits à l’agenda de Rio de sorte qu’émerge un cadre global pour le développement durable.
Nous avons dès lors déployé des efforts en vue d’une intégration équilibrée des trois dimensions du développement durable, à savoir les dimensions sociale, économique et environnementale. Il était important à nos yeux que les nouveaux objectifs de développement durable acquièrent une validité universelle, autrement dit qu’ils soient concrétisés dans tous les pays.

La Suisse a pu, dans les négociations, appuyer de manière déterminante en particulier les objectifs en rapport avec l’eau, la parité des sexes, la santé ainsi que la paix et l’ouverture des sociétés à tous. L’objectif visant des modes de consommation et de production durables ainsi que toutes les cibles en lien avec la migration et la réduction des risques de catastrophes portent également l’estampille suisse. Nous avons pu compter sur le soutien de nombreux autres Etats dans ces domaines. La Suisse a par ailleurs pu s’acquitter avec succès de son rôle de médiatrice influente dans le cadre de ce processus international.

Elle a rapidement lancé une discussion sur la mise en œuvre et le suivi de l’Agenda 2030. Partant, elle a également joué un rôle actif dans les négociations menées en parallèle sur le financement du développement, qui ont conduit au plan d’action d’Addis Abeba. Tant dans le document final de la conférence d’Addis Abeba que dans celui consacré à l’adoption du programme de développement à l’horizon 2030, la Suisse s’est montrée influente sur le chapitre de l’examen et du suivi des engagements des Etats en matière de mise en œuvre.

Elle a coordonné dans cette perspective un groupe suprarégional de sept pays, qui est parvenu à convaincre les autres Etats d’établir un mécanisme de contrôle pratique.

Mesdames et Messieurs,

Les efforts déployés par la Suisse dans le cadre de l’élaboration de l’Agenda 2030 ont certes porté leurs fruits, mais nous entrons maintenant dans le vif du sujet. Nous sommes en effet appelés à mettre en œuvre cet agenda. La Suisse, consciente de ses responsabilités, souhaite être dans les starting-blocks pour aborder cette nouvelle phase. C’est pourquoi le Conseil fédéral a décidé dès décembre de livrer d’ici à 2018 un premier rapport à l’ONU sur les mesures qu’elle met en place à cette fin.

La mise en œuvre de l’agenda se déroule sur deux niveaux : national et international. La réalisation au plan national intervient dans le cadre de la stratégie pour le développement durable 2016-2019 sur laquelle le Conseil fédéral est amené à se prononcer prochainement.

Le principal instrument de la mise en œuvre au plan international est le message sur la coopération internationale pour la période 2017-2020 sur lequel le Parlement doit délibérer cette année.

Ce nouveau message reconnaît à l’Agenda 2030 la fonction de ligne directrice fondamentale en matière de coopération internationale et définit la contribution de la Suisse à la réalisation des objectifs de développement durable. Ainsi, tout à fait dans l’esprit de l’Agenda 2030, la Suisse intègre pour la première fois tous les instruments de sa coopération internationale dans une stratégie commune qui, outre la coopération au développement dans les pays du Sud, la coopération avec l’Europe de l’Est, l’aide au développement économique et l’aide humanitaire, couvre désormais également l’engagement en faveur de la sécurité humaine.

Ce faisant, elle prend en considération les interactions entre le développement durable et la paix, qui sont de plus en plus prononcées et que l’on retrouve dans l’Agenda 2030. Nous tenons par ailleurs à créer et à exploiter des synergies plus ciblées entre les différents instruments de la coopération internationale.

L’objectif maître de la nouvelle stratégie est de parvenir à un monde où règne une paix indissociable du développement durable et dans lequel la pauvreté n’a pas sa place. Le message sur la coopération internationale détermine les cinq axes stratégiques qui vont orienter notre action à partir de 2017. En premier lieu, les efforts de la Suisse dans le domaine du développement vont, au cours des prochaines années, porter sur les contextes fragiles, en particulier en Afrique ainsi qu’au Proche et au Moyen-Orient.

Par cette approche, mais aussi en renforçant l’aide humanitaire qu’elle apporte dans les régions en crise, la Suisse va continuer à renforcer sa contribution à la sécurité et à la stabilité dans le monde. La coopération au développement tend à comporter davantage de risques dans l’environnement actuel, comme l’a récemment montré l’attentat au Burkina Faso. C’est pourquoi nous accordons une grande importance aux mesures de sécurité.

Deuxièmement, nous allons encore approfondir la dimension environnementale dans nos activités de développement pour pouvoir affronter encore plus résolument les défis liés à l’environnement et au climat. Tant au cours du processus d’élaboration de l’Agenda 2030 que lors de la Conférence sur le climat qui s’est tenue à Paris fin 2015, la Suisse a défendu l’idée selon laquelle le développement social et économique ne doit plus être dissocié de la politique environnementale.

Troisièmement, la réduction de la pauvreté et des inégalités reste bien entendu au cœur de la coopération suisse au développement. Dans cette perspective, nous accorderons une attention encore plus soutenue à la formation de base et à la formation professionnelle et chercherons à promouvoir une croissance économique durable au cours des prochaines années. La parité des sexes est un autre thème qui aura également tout notre intérêt, car les inégalités sur ce plan demeurent l’un des principaux facteurs de la pauvreté. Nous souhaitons, par ces approches, stimuler l’innovation de manière plus ciblée et créer des emplois dans les pays partenaires de la Suisse.

Quatrièmement, nous aimerions renforcer davantage la coopération entre secteur public et secteur privé. Des expériences précieuses ont été réalisées en ce sens ces dernières années. Ainsi, dans le cadre d’un partenariat public-privé, nous mettons à la disposition de milliers de paysans d’Asie du Sud-Est des données satellitaires permettant de meilleures prévisions pour les récoltes. Ces informations, combinées à des solutions de micro-assurance contractées auprès de compagnies de réassurance partenaires leur offrent une garantie contre les pertes de récolte qui, souvent encore, entraînent bon nombre d’entre eux dans l’abîme.

Enfin, cinquième et dernier point, nous voulons progresser encore dans notre engagement multilatéral. La Suisse va continuer à consacrer quelque 40 % des fonds de la coopération au développement à des mesures multilatérales dans le cadre de la coopération avec les pays du Sud. De cette façon, nous pouvons toucher un plus grand nombre de personnes et promouvoir le développement dans davantage de secteurs que ne nous le permettent les programmes bilatéraux. Nous entendons renforcer la place de Genève et l’exploiter davantage comme une plate-forme de savoir innovante dans le domaine du développement durable. Ayant reçu le feu vert de l’Assemblée générale des Nations Unies pour la rénovation du Palais des Nations, la Genève internationale a de bonnes cartes en main pour s’affirmer sur la scène internationale en tant que centre de la gouvernance mondiale.

Mesdames et Messieurs,

L’Agenda 2030 est un plan commun pour un monde meilleur. La Suisse se mobilisera en faveur d’un monde pacifique, sans pauvreté, et d’un avenir durable. Pour nous, mais surtout aussi pour les générations futures. Chez nous et sur la Terre entière.

Merci, à chacune et chacun d'entre vous, de participer à ce nouvel élan.

  

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«Die Umsetzung der Agenda 2030 muss umgehend an die Hand genommen werden»

 

Bern, 22.01.2016 - Zürich, 22.01.16: Ansprache von Bundesrat Didier Burkhalter an der Jahreskonferenz der Schweizer Entwicklungszusammenarbeit 2016 – Es gilt das gesprochene Wort

 

Herr Generalsekretär,
Sehr geehrte Damen und Herren

Willkommen in Zürich! Willkommen zur Jahreskonferenz der Schweizer Entwicklungszusammenarbeit! Wir treffen uns in diesem Jahr anstatt im Sommer ausnahmsweise bereits im Winter. Weshalb?

Sie haben das Programm sicherlich studiert: Es geht heute um die Agenda 2030 für nachhaltige Entwicklung. Diese Agenda mit ihren 17 Zielen wurde Ende September am UNO-Gipfeltreffen in New York verabschiedet. Sie ist quasi noch druckfrisch, sie ist aber bereits handlungsrelevant. Die Schweiz will keine Zeit verlieren und nimmt die Umsetzung dieser Agenda umgehend an die Hand. Heute werden wir Sie darüber informieren, weshalb und wie wir dies anpacken wollen.

Die Agenda 2030 ist der neue Leuchtturm und Wegweiser in der Entwicklungszusammenarbeit. Sie wird von der gesamten internationalen Staatengemeinschaft mitgetragen. Wir alle sitzen hier bewusst und willentlich im selben Boot. Es ist uns deshalb eine besondere Freude und Ehre, heute den UNO-Generalsekretär Ban Ki-moon bei uns begrüssen zu dürfen. Sie sind seit Beginn der internationalen Diskussionen über eine Nachfolge der Millenniumsentwicklungsziele ein starker Verfechter der Agenda 2030 und der neuen Ziele für nachhaltige Entwicklung. Er hat die Agenda entscheidend mitgeprägt.

Im Namen der Schweizer Regierung danke ich Ihnen, Herr Generalsekretär, ganz herzlich für Ihre Teilnahme an dieser Konferenz und für Ihren unermüdlichen Einsatz für diese wichtige Agenda. Spätestens seit die Alinghi den America‘s Cup gewonnen hat, wissen wir, dass auch die Schweiz eine Seefahrernation ist. Heute wollen wir gemeinsam Segel setzen für eine zielgerichtete und erfolgreiche Umsetzung der Agenda 2030.

Meine verehrten Damen und Herren

Der Welt ist die Stabilität abhandengekommen. Wir leben in einer Zeit der Krisen und erhöhter Unsicherheit.

• Wir zählten im letzten Jahr rund 40 bewaffnete Konflikte – die höchste Zahl seit 15 Jahren: u.a. Syrien, Ukraine, Jemen, Zentralafrikanische Republik, Mali etc. Das Ausmass an bewaffneter Gewalt hat stark zugenommen.
• Es gibt derzeit mehr als 60 Millionen Vertriebene – so viele, wie seit dem Zweiten Weltkrieg nicht mehr!
• Der gewalttätige Extremismus forderte über 30‘000 Menschenleben, die meisten im Nahen Osten und Afrika, einige aber auch in unserer unmittelbaren Umgebung.

Die Folgen der Instabilität in Europas östlicher und südlicher Nachbarschaft werden auch in Europa und bei uns in der Schweiz stärker spürbar. Sie führen uns vor Augen, wie wichtig es ist, dass sich die Schweiz umfassend für Frieden, Sicherheit und Entwicklung engagiert. Gerade in Zeiten der Krisen und Unsicherheit ist es wichtig, dass die Schweiz ihr Umfeld mit einer kreativen und brückenbauenden Aussenpolitik mitgestaltet.

Dabei hat das vergangene Jahr gezeigt, dass sich mit Beharrlichkeit und politischem Willen auch in unserer multipolaren Welt gemeinsame Lösungen auf gemeinsame Herausforderungen entwickeln lassen. Obwohl der UNO-Sicherheitsrat nicht in allen Schlüsseldossiers die notwendige Handlungsfähigkeit entwickeln konnte, war 2015 insgesamt gesehen ein gutes Jahr für den Multilateralismus.

In wichtigen zwischenstaatlichen Verhandlungen konnten Erfolge erzielt werden. Lassen Sie mich als Beispiel die Einigung im mehr als zehn Jahre dauernden Konflikt um das iranische Nuklearprogramm erwähnen. Die Implementierung des Nuklearabkommens vor ein paar Tagen war ein Meilenstein der Diplomatie. Die Schweiz hat den Prozess zur Aushandlung und Umsetzung dieses Abkommens stets unterstützt. Im Rahmen ihrer Guten Dienste hat sie auch die Verhandlungen zwischen Iran und den USA fazilitiert, die zur Freilassung von insgesamt elf Personen führten. Ich konnte in den letzten Tagen in Davos sowohl mit dem amerikanischen als auch mit dem iranischen Aussenminister den Stand der Dinge in diesen Dossiers und die Entwicklungen im Nahen und Mittleren Osten besprechen. Weitere Schritte zur Deeskalation und Konfliktlösung in der Region sind dringend erforderlich, und die Schweiz wird sich in diesem Sinne weiterhin engagieren.

Im letzten Jahr gab es auch eine ungewöhnlich lange Reihe erfolgreicher UNO-Konferenzen: Den Auftakt machte Anfang 2015 der Abschluss eines neuen Rahmenwerks für die Reduktion von Katastrophenrisiken in Sendai (Japan). Es folgte im Juli die Verabschiedung der Addis Abeba Aktionsagenda, welche die Grundlage für die Umsetzung und Finanzierung der nachhaltigen Entwicklung bildet. Damit wurde auch der Grundstein gesetzt für den erfolgreichen Verhandlungsabschluss zur Agenda 2030 im September in New York. Gekrönt wurde das Jahr mit dem Klimaabkommen in Paris.

Damit konnte der 70. Geburtstag der UNO mit wichtigen Errungenschaften gefeiert werden, welche die kommenden Jahre und Jahrzehnte weltpolitisch prägen werden. Die UNO hat 2015 ein starkes Zeichen gesetzt und gezeigt, dass die Weltorganisation auch nach 70 Jahren unverzichtbar ist für die multilaterale Ausgestaltung der Weltpolitik.

Die Agenda 2030 ist der beste Ausdruck der Werte, für welche die UNO seit ihrer Gründung 1945 einsteht: für Frieden, Menschenrechte und Entwicklung, für Dialog und internationale Zusammenarbeit. Diese Werte hält die Schweiz seit jeher hoch. Die Schweiz ist zwar ein relativ junges UNO-Mitglied, sie beteiligt sich aber seit vielen Jahrzehnten aktiv am multilateralen Geschehen, wie u.a. der UNO-Standort Genf zeigt, wo heute mehr als 50 internationale Organisationen ansässig sind.

Man könnte fast schon sagen, der Multilateralismus sei etwas sehr schweizerisches, denn er funktioniert nach den Regeln, die seit jeher auch die Schweizer Politik prägen: Dialog, Demokratie, Einbindung und Suche nach gemeinsamen Lösungen. Um globalen Herausforderungen wie Armut, Klimawandel, gewalttätigem Extremismus oder Gesundheitskrisen wirksam begegnen zu können, braucht es globale Antworten. In unserer multipolaren Welt ist ein funktionierender Multilateralismus darum heute und in Zukunft wichtiger denn je.

Meine Damen und Herren,
Auf dieser Erkenntnis gründet auch die Agenda 2030. Die Staaten haben sich auf Ziele für nachhaltige Entwicklung geeinigt, weil sie erkennen mussten, dass die Entwicklungsprobleme dieser Welt uns alle betreffen und nur alle Länder gemeinsam dagegen vorgehen können.

Die Bilanz der Millenniumsentwicklungsziele zeigt, dass ein koordiniertes Vorgehen positive Ergebnisse hervorbringt:

• Die extreme Armut [= weniger als USD 1.25/Tag] wurde gegenüber 1990 halbiert.
• Auch die Anzahl Kinder, die keine Schule besuchen, konnte fast halbiert werden.
• Dasselbe gilt für die Müttersterblichkeit, die seit 2000 weltweit um fast 50 Prozent reduziert werden konnte.
• Die Kindersterblichkeit (unter 5 Jahren) sank in dieser Zeit um mehr als die Hälfte.
• Die Anzahl Menschen mit Zugang zu fliessendem Trinkwasser konnte auf 4.2 Milliarden Menschen erhöht und somit fast verdoppelt werden.

Dennoch bleiben die globalen Herausforderungen gross. So leben noch immer rund 800 Millionen Menschen in extremer Armut und Hunger. Berücksichtigen müssen wir auch folgendes:

Heute haben zwar immer mehr Menschen die Möglichkeit, ein selbstbestimmtes Leben in Würde zu führen, was uns zuversichtlich stimmt; der wachsende Ressourcenverbrauch, Arbeitslosigkeit, Konflikte und soziale Diskriminierung werden aber gleichzeitig zu einer immer grösseren Bedrohung globaler Stabilität.

Es gibt also nach wie vor viel zu tun für die internationale Zusammenarbeit. Die Agenda 2030 soll diese künftig leiten.

Sowohl die UNO als auch die Agenda 2030 widerspiegeln grundlegende Werte der Schweiz. Unser Land hat sich deshalb im rund dreijährigen Prozess zur Ausarbeitung der neuen Agenda stark engagiert. Dass diese Agenda in einem partizipativen Prozess entstanden ist, an dem auch nicht-staatliche Akteure beteiligt wurden, ist uns dabei sehr entgegengekommen. Wir haben diesen Ansatz von Anfang an auch in der Schweiz angewandt und die Öffentlichkeit in die Diskussion über die Schweizer Positionierung für die internationalen Verhandlungen einbezogen.

Schon an der Rio-Konferenz 2012 (Rio+20) setzte sich die Schweiz dafür ein, die Millenniumsentwicklungsagenda mit der Rio-Agenda zusammenzuführen, um ein umfassendes globales Rahmenwerk für nachhaltige Entwicklung zu schaffen.

Wir haben uns dabei für eine ausgewogene Integration der drei Dimensionen nachhaltiger Entwicklung engagiert – Soziales, Wirtschaft, Umwelt. Es war uns auch wichtig, dass die neuen Ziele für nachhaltige Entwicklung universelle Gültigkeit erlangen, das heisst in allen Ländern zur Anwendung kommen.

Die Schweiz konnte in den Verhandlungen vor allem die Ziele zu Wasser, Geschlechtergleichstellung, Gesundheit sowie Frieden und inklusive Gesellschaften massgeblich prägen. Auch das Ziel zur Nachhaltigkeit in Konsum und Produktion sowie alle Unterziele zu Migration und zur Reduktion von Katastrophenrisiken tragen deutlich die Schweizer Handschrift. Wir konnten in diesen Bereichen auf die Unterstützung vieler anderer Staaten zählen. Auch in diesem internationalen Prozess konnte die Schweiz ihre Rolle als Brückenbauerin erfolgreich wahrnehmen.

Schon früh lancierte die Schweiz eine Diskussion zur Umsetzung und Überprüfung der Agenda 2030. Sie übernahm daher auch in den parallelen Verhandlungen zur Entwicklungsfinanzierung, die zur Addis Abeba Aktionsagenda führten, eine aktive Rolle. Sowohl in jenem Abschlussdokument als auch in demjenigen der Agenda 2030 prägte die Schweiz die Kapitel zum Monitoring und zur Überprüfung der Umsetzungsverpflichtungen.

Sie koordinierte hierfür eine überregionale Gruppe von sieben Ländern, der es gelang, die übrigen Länder von der Etablierung eines griffigen Überprüfungsmechanismus zu überzeugen.

Meine Damen und Herren
Das bisherige Engagement der Schweiz zur Ausarbeitung der Agenda 2030 war zwar erfolgreich. Aber eigentlich geht es jetzt erst richtig los. Wir sind aufgefordert, diese Agenda nun auch umzusetzen. Die Schweiz will auch hier verantwortungsbewusst vorausgehen. Deshalb hat der Bundesrat noch im Dezember entschieden, der UNO bis 2018 bereits erstmals über ihre Umsetzungsanstrengungen Bericht zu erstatten.

Die Umsetzung erfolgt auf zwei Ebenen: national und international. Die nationale Umsetzung wird im Rahmen der Strategie Nachhaltige Entwicklung 2016-2019 vollzogen, über die der Bundesrat demnächst befinden wird.

Das wichtigste Instrument für die internationale Umsetzung ist die Botschaft des Bundesrats über die internationale Zusammenarbeit 2017-2020, welche das Parlament in diesem Jahr beraten wird.

Diese neue Botschaft anerkennt die Agenda 2030 als zentralen Wegweiser für die internationale Zusammenarbeit und definiert den Beitrag der Schweiz zur Erreichung der Ziele für nachhaltige Entwicklung. Ganz im Sinne der Agenda 2030 integriert die Schweiz dabei erstmals alle Instrumente ihrer internationalen Zusammenarbeit in einer gemeinsamen Strategie. Neben der Entwicklungszusammenarbeit in den Ländern des Südens, der Ostzusammenarbeit, der wirtschaftlichen Entwicklungsunterstützung sowie der humanitären Hilfe umfasst die Strategie neu auch das Engagement für die menschliche Sicherheit.

Damit trägt die Schweiz den Wechselwirkungen zwischen nachhaltiger Entwicklung und Frieden Rechnung, die sich immer stärker artikulieren und auch in der Agenda 2030 reflektiert werden. Wir wollen zudem noch gezielter Synergien zwischen den verschiedenen Instrumenten der internationalen Zusammenarbeit schaffen und nutzen.

Leitziel der neuen Strategie ist eine Welt ohne Armut und in Frieden auf der Grundlage einer nachhaltigen Entwicklung. Die Botschaft setzt die folgenden fünf strategischen Akzente für unsere Aktivitäten ab 2017: Erstens wird der geographische Fokus der Schweizer Entwicklungsanstrengungen in den kommenden Jahren auf fragilen Kontexten liegen, insbesondere in Afrika und im Nahen und Mittleren Osten.

Dadurch sowie mit dem Ausbau ihrer humanitären Hilfe in Krisenregionen wird die Schweiz ihren Beitrag zur Sicherheit und Stabilität in der Welt weiter erhöhen. Entwicklungszusammenarbeit wird im aktuellen Umfeld tendenziell gefährlicher, das hat der Anschlag in Burkina Faso verdeutlicht. Dementsprechend grosses Gewicht messen wir auch den Sicherheitsvorkehrungen bei.

Zweitens werden wir die Umweltdimension in unseren Entwicklungsaktivitäten weiter stärken, um den umwelt- und klimabedingten Herausforderungen noch entschiedener entgegenzutreten. Sowohl im Prozess zur Agenda 2030 als auch anlässlich der Klimakonferenz in Paris Ende 2015 ist die Schweiz konsequent dafür eingetreten, soziale und ökonomische Entwicklung nicht länger losgelöst von umweltpolitischen Fragen zu betreiben.

Drittens bleibt die Reduktion von Armut und Ungleichheit selbstverständlich im Zentrum der Schweizer Entwicklungszusammenarbeit. Dabei werden wir uns in den kommenden Jahren noch stärker auf die Grund- und die Berufsbildung konzentrieren und nachhaltiges Wirtschaftswachstum fördern. Zudem werden wir der Geschlechtergleichstellung hohe Bedeutung beimessen, denn noch immer ist die Geschlechterdisparität einer der wichtigsten Armutsfaktoren. Mit diesen Ansätzen wollen wir in unseren Partnerländern noch gezielter Innovation stimulieren und Jobs schaffen.

Viertens wollen wir die öffentlich-private Zusammenarbeit weiter ausbauen. Wir haben in den letzten Jahren bereits wertvolle Erfahrungen gesammelt in diesem Bereich. Zum Beispiel stellen wir tausenden von Bauern in Südostasien im Rahmen einer öffentlich-privaten Partnerschaft Satellitendaten für bessere Ernteprognosen zur Verfügung. Auf dieser Grundlage können sie sich bei einer beteiligten Rückversicherungsgesellschaft mit Mikroversicherungen gegen Ernteausfälle versichern, die viele Bauern immer wieder an den Rand ihrer ökonomischen Existenz bringen.

Fünftens wollen wir schliesslich in unserem multilateralen Engagement weitere Fortschritte machen: Die Schweiz wird weiterhin gegen 40 Prozent ihrer Mittel für die Zusammenarbeit mit den Ländern des Südens für multilaterale Massnahmen einsetzen. Dadurch erreichen wir noch mehr Menschen und fördern die Entwicklung in noch mehr Sektoren als es uns via die bilateralen Programme möglich ist. Den Standort Genf wollen wir weiter stärken und als innovativen Wissens-Hub für nachhaltige Entwicklung nutzen. Nach dem grünen Licht der UNO-Generalversammlung zur Sanierung des Palais des Nations verfügt das Internationale Genf über gute Perspektiven, um sich als Zentrum der globalen Gouvernanz im internationalen Wettbewerb behaupten zu können.

Meine Damen und Herren
Die Agenda 2030 ist ein gemeinsamer Plan für eine bessere Welt. Die Schweiz wird sich für die Vision einer friedlichen Welt ohne Armut und für eine nachhaltige Zukunft einsetzen. Für uns und für die künftigen Generationen. Zuhause und auf der ganzen Welt.

Ich danke Ihnen allen, meine Damen und Herren, dass Sie mithelfen, diese Vision mit der Umsetzung der Agenda 2030 zu verwirklichen.

 

 

 

 

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Ban Ki-moon, Didier Burkhalter y personalidades del mundo político, económico y diplomáticos. Entre los participantes se contó muchísimos expertos en desarrollo, profesores universitarios, periodistas, voluntarios de agencias suizas, e incluso un profesores con toda su clase de estudiantes de un colegio zuriqués (¡bravo!). 

 

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Ban Ki-moon y Didier Burkhalter se preparan para subir al podio. Esta es sólo una de las tres naves o secciones de la sala.

 

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En esta fotografía Ban-Ki-moon mira los apuntes de su colega Didider Burhalter ...

 

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Liliane Lebron de Wenger, Embajadora del Paraguay y José Luis Balmaceda, Embajador de Chile, entre los diplomáticos presentes en la conferencia

 

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El Embajador de Colombia Julián Jaramillo con el Ministro consejero Bernardo Romero 

 

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Una bella cantante africana y un joven músico suizo actuaron y fueron muy aplaudidos al empezar la conferencia y en la pausa. Los redactores de PuntoLatino con los artistas.

 

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Luis Vélez Serrano, coordinador de PuntoLatino, en la rueda de prensa de Ban-Ki-moon y el Consejero federal Didier Burkhalter

 

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Rocío Robinson Wiedemann, Fabienne Hubschmid y Luis Vélez Serrano asistieron a la Conferencia y a la rueda de prensa de Ben-Ki-Moon y de Didier Burkhalter

 


| REVISTA DE PRENSA | DESARROLLO | 

Heinzelmännchen im Kampf gegen die Armut

Der Deza-Chef im Gespräch | Interview: Valerie Zaslawski | NZZ Freitag, 27. Juni 2014

Die Uno hat das Jahr 2014 zum Jahr der bäuerlichen Familienbetriebe erklärt. An einer nationalen Tagung, die am heutigen Freitag im Landwirtschaftlichen Institut in Grangeneuve bei Fribourg stattfindet, haben Organisationen der Landwirtschaft und Entwicklungszusammenarbeit gemeinsam eine Deklaration verabschiedet. Darin fordern sie Entscheidungsträger aus Politik, Wirtschaft und Bildung auf, die Anliegen der bäuerlichen Familienbetriebe besser zu berücksichtigen, wie der Schweizer Bauernverband (SBV) mitteilte. Martin Dahinden, Chef der Direktion für Entwicklung und Zusammenarbeit (DEZA / COSUDE) erklärt im Interview, wieso bäuerliche Familienbetriebe so wichtig sind und inwiefern die Schweiz als Modell für den globalen Süden dient.

 

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[Weltweit gibt es 500 Millionen bäuerliche Familienbetriebe. Sie sind für 50 Prozent der landwirtschaftlichen Produktion zuständig. (Bild: Helvetas)]

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— Hat sich die Deza schon immer auf kleinbäuerliche Landwirtschaft konzentriert?

— Ja. Anders als andere Länder hat die Schweiz in den 1990er Jahren ihre Investitionen in die Landwirtschaft nicht reduziert. Heute setzt die Deza rund 240 Millionen Franken pro Jahr, also 15 Prozent des Budgets für die internationale Zusammenarbeit, für die Landwirtschaft und die Ernährungssicherheit ein.

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| DESARROLLO | LUCERNA | BOLIVIA |

Quesería «Lucernesa» en Bolivia

Un grupo de 13 suizos oriundos de la localidad lucernesa de Geiss construyen en la localidad de Buena Vista, en el oriente de Bolivia, una quesería. La idea surgió de Peter Stampfli (42) que vive en Bolivia desde hace unos 10 años. Su propósito es terminar la construcción a fines de enero 2011, a pesar de los 35 grados que hace en la selva amazónica. Según un artículo de Matthias Giordano (20min 30.12.10), los trece volontarios habrían llegado a Buena Vista el 29.12. Stampfli produce, en un pequeño pabellón, quesos Gruyère, Emmental y creaciones propias. Josef Kurmann (44), camarada de escuela de Peter, anima el grupo de voluntarios en la construcción de la «Quesería Suiza». El grupo se compone de albañiles, arquitectos, agricultores, cerrajeros, etc. El material costará CHF 170.000.- El costo y el hospedaje corren a cuenta del quesero Stampfli. ¡Desde PuntoLatino les deseamos mucho éxito en el cometido!

[Fuente y Fotos: Willisauerbote - Adolf Bossard] [Foto: Jakob Stirnimann, Josef Kurmann und Adolf Bossard]




| DESARROLLO | SUIZA-HAITI |

Suiza en la conferencia de donantes para Haití

La Conferencia de Donantes para Haití (NNUU) tuvo lugar en N. York el 31.03.10. Suiza participó representada por el Director de COSUDE, Martin Dahinden. Los resultados son prometedores y superiores a lo esperado. Se recaudaría en total US$ 11,5 billones.
Suiza pondrá a disposición de la reconstrucción 35,9 millones. A esto se debe añadir 12 millones ya enviados como ayuda de urgencia y 55 millones de la «Cadena de la felicidad». Suiza quiere priorizar su ayuda a escuelas y hospitales, al restablecimiento del agua potable, el desarrollo rural, la seguridad alimentaria y la reforestación.
Foto: COSUDE. Fuentes:
|| cosude || rsr (français) || nzz (deutsch) || conférence donateurs ||