[foto: Algunos de los restos craneales más completos de la Sima de los Huesos, entre ellos los cráneos 4 y 5].


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«La larga marcha de la evolución humana», conferencia de Juan Luis Arsuaga


— reportaje de Stephanie Welter de © PuntoLatino, Ginebra 18.02.11. —

El pasado 18 de febrero 2011 tuvo lugar la conferencia del célebre paleontólogo español Juan Luis Arsuaga en el Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra. Arsuaga es catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y co-director, junto con Eduard Carbonell y José María Bermúdez de Castro, del Equipo de Investigaciones de los Yacimientos Pleistocenos de la Sierra de Atapuerca (Burgos, España). Gracias a sus importantes hallazgos, el equipo recibió en 1997 el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y el Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades. Adicionalmente, Arsuaga es también autor de numerosos artículos y productor y escritor del guión de dos documentales sobre Atapuerca. [foto: Juan Luis Arsuaga durante la presentación de la mandíbula de la Sima del Elefante el día 27 de marzo de 2008]. 

El evento, organizado por la Asociación de Funcionarios Internacionales Españoles (AFIE), El Club del Libro en Español de las Naciones Unidas en Ginebra y con la colaboración de la Representación Permanente de España ante las Naciones Unidas, tuvo inicio con las palabras del Cónsul General de España en Ginebra, D. Carlos Vinuesa Salto, y del presidente de la AFIE, D. Jorge Alvar. Tras una breve presentación de las funciones de la AFIE, Alvar invitó a los funcionarios españoles a afiliarse a la asociación. Para más información consultar la página Web de la AFIE, www.afie.es.

Alvar fue el encargado de presentar a Juan Luis Arsuaga, a quien había conocido cuando el paleontólogo se encontraba en Etiopía colaborando en un proyecto de investigación. En su introducción, el funcionario resaltó que Arsuaga es uno de los grandes paleontólogos mundiales, pues fue el catalogador del Homo antecessor, el cual, según el científico, es el antecedente que colonizó Europa hace alrededor de 800.000 años. Además, señaló el hecho que la revista Nature lo hubiera incluido en la lista de los grandes momentos de la paleontología. [foto: Un momento histórico despues de trabajar durante toda la campaña de 1992 en su extracción el Dr. Martínez entrega al Profesor Arsuaga el Cráneo 4 de la Sima de los Huesos.]

Por su lado, Arsuaga dio comienzo a su ponencia destacando que la ONU era el contexto adecuado para hablar de su materia, pues es ahí donde los países pueden discutir sus diferencias. No obstante, la evolución humana es un tema que comparten todos los hombres, es, como el Palacio de las Naciones Unidas, un lugar común, una historia compartida.


Una marcha histórica y fisiológica
Debido a que el propósito de Arsuaga consistía en hacer un recorrido por la historia de la evolución, el paleontólogo comenzó su trayectoria recordándole al público la importancia de Charles Darwin en este ámbito, pues Darwin no solo fundamentó la actual teoría de la evolución, sino que fue quien situó los orígenes del hombre en África. Así mismo, es el primero en sugerir que el hombre evolucionó de los primates. Aunque Darwin nunca publicó una ilustración de esta teoría por temor a despertar polémicas, Arsuaga tuvo la oportunidad de descifrar una caricatura del científico descubierta hace algunos años, donde se muestra a sí mismo con cabeza de hombre y cuerpo de simio. [foto: Los Cráneos de la Sima de los Huesos encontrados en 1992 posando con la Sierra de Atapuerca al fondo].

Arsuaga comenzó la travesía por las etapas de la historia de la evolución con la descripción del Ardipithecus ramidus, el cual es uno de los primeros eslabones en la cadena evolutiva. A pesar de que el cuerpo de esta especie era primitivo, tenía uno de los rasgos particulares del grupo humano: a diferencia del resto de los primates, el Ardipithecus tenía los caninos pequeños.

La siguiente fase importante en la evolución biológica la marca la familia del Australopithecus, la cual vivió en territorios africanos. A esta especie pertenecen los restos de la reconocida Lucy, la cual Arsuaga tuvo la oportunidad de examinar cuando se encontraba escribiendo su tesis. Lucy medía 1 metro de altura a pesar de haber pasado la adolescencia, es decir que tenía la estatura de un niño de 3 o 4 años. No obstante, la forma de su pelvis muestra rasgos humanos, pues su estructura se caracteriza por facilitar el movimiento de giro. Adicionalmente, el hallazgo de huellas fosilizadas confirmó que esta especie tenía una transmisión del peso corporal comparable a la del hombre moderno al andar, lo que indica que los miembros de este género caminaban erguidos.

La etapa final de la evolución la constituyeron las familias del género Homo. Los reajustes fisiológicos sufridos entre estas especies y sus antecesores demuestran que los cambios son el resultado de adaptaciones al contexto ambiental y el desarrollo de comportamientos sociológicos. En el caso del Homo, el tamaño del cerebro aumenta y el cuerpo duplica su estatura, caracterizado por largas piernas que son las que le permitirán facilitar la locomoción. Más aún, se reduce el sistema digestivo, ya que su alimentación constituía de más proteínas y menos fibras vegetales. Por consiguiente, su evolución se justifica gracias a que, en busca de carne, el antecesor del Homo debió bajar de los árboles y caminar para encontrar su comida. Fue persiguiendo sus necesidades que estos antepasados emigraron de África.

Por otro lado, el hombre de Neandertal surgió y evolucionó en Europa. Su apariencia difería de la de los de la familia Homo en cuanto a su estructura corporal, pues se caracterizaba por tener complexión fuerte. Esta singularidad les impedía ser buenos caminadores. Opuesto a lo que se pensaba, el hombre de Neandertal si era inteligente. Sin embargo, la convivencia en el mismo territorio con el hombre de Cro-Magnon condujo a su extinción. Según Arsuaga, nuevas teorías aluden a la posibilidad de que algunos genes del hombre de Neandertal hayan sido absorbidos por el hombre de Cro-Magnon. Si es así, esto implicaría que sigue existiendo algo de ellos en nosotros.


Yacimientos de la Sierra de Atapuerca
Los hallazgos de la Sierra de Atapuerca son una referencia imprescindible en el estudio de la evolución humana. En su discurso, Arsuaga enfatizó de manera especial que el protagonismo de España en este ámbito es histórico. En la Sima de los Huesos, donde se ha concentrado el trabajo de este paleontólogo desde 1991, se han hecho importantes hallazgos de interés universal, como por ejemplo la pelvis a la que se le ha dado el nombre Elvis, que es uno de los restos mejor conservados del registro fósil. El estudio de esta pelvis reveló que perteneció a un individuo entrado en edad, lo que indica que eran seres que tenían estructuras sociales desarrolladas, ya que personas mayores dependen del cuidado de los demás. Fue también en este lugar donde fueron encontrados los restos del hombre que colonizó Europa, el Homo antecessor. [foto: Juan Luis Arsuaga en el Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra].

Uno de los propósitos de Arsuaga consiste en propagar los conocimientos y hallazgos de su trabajo y el de su equipo en Atapuerca. Con este fin, nos invita cordialmente a visitar la página web de su equipo científico, donde demuestra porqué la Sierra de Atapuerca ha sido declarada patrimonio de la humanidad: www.atapuerca.tv.


El paleontólogo Juan Luis Arsuaga con nuestra redactora Stéphanie Welter 

Stéphanie Welter de © PuntoLatino, Naciones Unidas - Ginebra 18.02.11.


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