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La mirada invisible de Diego Lerman (Argentina 2010)


— Desde 24.02.11: Brugg, Basilea
— Desde 03.03.11: Aarau, Berna, Zúrich
— Desde 10.03.11: Lucerna y otras ciudades

— Buenos Aires, mars 1982. Dans les rues de la capitale argentine, la dictature militaire est contestée. Marita est surveillante au Lycée National de Buenos Aires, l’école qui forme les futures classes dirigeantes du pays. Elle a 23 ans et veut bien faire. Monsieur Biasutto, le surveillant en chef, décèle tout de suite chez elle l'employée zélée qu'il attendait. Il lui apprend à être l’oeil qui voit tout, mais qui échappe aux regards des autres: l’oeil invisible. Marita se lance alors dans une surveillance acharnée de ce petit monde clos, imaginant, décelant, traquant ... Un film plein de force, qui observe la vie quotidienne sous un régime qui ne laisse aucune place à la vie. Une des grandes découvertes de la Quinzaine des réalisateurs à Cannes cette année. Lerman a réussi, entouré d’excellents acteurs, à identifier les mécanismes inhumains de la dictature, la méfiance croissante envers tout le monde et les dangers qui entourent cette spirale de la perversion. Un film qui rappelle dans son intensité les débuts de Bertolucci; un cinéma qui entend graver la politique dans ses images.

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Français

— «Adaptation du roman argentin «Sciences morales» de Martin Kohan, LA MIRADA INVISIBLE brosse un portrait sordide de l’Argentine sous la dictature des années quatre-vingt. Avec un style sobre, Lerman place la dictature hors champs et installe sa caméra derrière les murs épais d'un lycée d'élite, où l'éducation passe par la répression morale, psychique et sexuelle. A l'intérieur de ce microcosme, une jeune surveillante, exceptionnellement interprétée par la jeune Julieta Zylberberg, deviendra, par son excès de zèle, un rouage de la machine répressive.» [JM, Quinzaine des réalisateurs]
— «Dérangeant de bout en bout, La mirada invisible déclenche, dès ses premières images, un mécanisme de mine antipersonnel qui, après une implacable gradation de la tension, finit par exploser dans un final exemplaire.» Le Temps, Thierry Jobin.
— «Film politique à taille humaine et fable morale sur les mécanismes psychologiques d'une dictature, La mirada invisible, par le jeu subtil et profond de ses acteurs et le soin apporté à sa mise en scène, réussit à capter ce moment fragile et mystérieux du changement, de la fin d'un règne.» Le Courrier.

Deutsch
Diego Lerman erzählt – dem Roman «Ciencias morales» (Sittenlehre) von Martín Kohan folgend – von einer 23-jährigen Schulangestellten, die zur Zeit der Diktatur in Argentinien als Aufseherin für Ordnung sorgen muss und dabei eine Beobachtende, Spähende wird. Sie will alles richtig und korrekt machen, sollte neutral und streng sein, gleichzeitig lebt sie nicht ohne Empfindungen und Emotionen. La mirada invisible ist ein starker Film über den Alltag unter einem Regime, das dem freien Leben keinen Platz einräumt, eine der grossen Entdeckungen vom Filmfestival Cannes. Lerman schafft es mit einem hervorragenden Schauspielerensemble, die Mechanismen aufzuzeigen, die unter den unmenschlichen Bedingungen einer Diktatur wichtig werden, das schwindende Vertrauen in alle und alles, die Gefahr, im Räderwerk der Perversion eine Rolle zu spielen.

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Die Konformistin
Es gab eine Zeit im europäischen Kino, die sehr politisch war und dies nicht nur in Bezug auf Themen - sie war es auch in der Form. Zu den grossartigsten Filmen jener Tage gehören Werke wie Il conformista von Bernardo Bertolucci, La caza von Carlos Saura oder Meres tou ‘36 von Theo Angelopoulos. Die Zeiten haben sich gewandelt und mit ihnen auch das Kino. Das kann man ohne Nostalgie und Verklärung feststellen, das liegt in der Natur der Dinge. Manchmal taucht im Kino ein neuer Film auf, der einen an dieses Potenzial der Siebenten Kunst erinnert. Das kann ein Film wie Lola von Brillante Mendoza sein, in dem der Philippine die adäquate, radikale Form der Annäherung an seine Lebensrealität sucht und findet, das kann aber auch der Film eines jungen Argentiniers sein, der sich einer Zeit in seiner Heimat widmet, in der er selber gerade mal reif für den Kindergarten war.

Diego Lerman blickt in La mirada invisible zurück in die Phase der argentinischen Militärdiktatur und damit in eine Erfahrung, die verschiedene Länder Lateinamerikas teilen. Nun haben wir, mag man sagen, schon einige Spielfilme gesehen, die aus dieser Zeit erzählen und von den Abscheulichkeiten, die Militärköpfe zu organisieren und zu befehlen imstande sind. Lerman interessiert sich nicht dafür, er erzählt kein trauriges Fait divers. Dem preisgekrönten Roman «Ciencias morales» des Schriftstellers Martín Kohan folgend, betrachtet der Filmemacher vielmehr das Phänomen der Anpassung und stillen Unterdrückung. Und er tut dies mit einer atemberaubenden Konsequenz, formal kontrolliert und präzis, so dass man sich im Kino bald einmal auch an diese grossen Tage des politischen Films in Europa erinnert fühlt. Der Nachgeborene fragt sich, wie es überhaupt möglich war, dass in seiner geliebten Heimat Argentinien eine Diktatur sich aufbauen und halten konnte. Und er betrachtet das Phänomen des vorauseilenden Gehorsams am kleinen Kosmos einer Schule, an der kleinen Figur einer Angestellten und an den kleinen Formen der Unterdrückung, die die grossen spiegeln und möglich machen. Lerman hat mit Omar Núñez und Juliet a Zylberberg zwei grossartige Schauspielende zur Seite und ein visuelles Bewusstsein, das den Atem stocken lässt. | Walter Ruggle


ESPAÑOL - SINOPSIS
María Teresa, persiguiendo un vago, quizá inexistente olor a cigarrillo, comienza a esconderse en los baños de los varones para sorprender a los que fuman y llevarlos ante la autoridad, y poco a poco hace de ello un hábito oscuramente excitante, no es de la violación de las reglas sino de su aplicación a ultranza de donde surgirán la torsión y el desvío, de la rigurosa vigilancia de una completa rectitud, de la custodia inflexible de una normalidad total y atroz. [Fuente: el bazar del espectáculo]

| la mirada invisible


CRITICA
Escribiendo cine
«María Teresa es preceptora en un colegio, o sea, una inocente maestra de ceremonias.Y cuando María Teresa, persiguiendo un vago olor a tabaco, comienza a esconderse en los baños de los chicos para sorprender a los que fuman y llevarlos ante la autoridad, poco a poco hace de ellos un hábito oscuramente excitante, no es de la violación de las reglas sino de su aplicación a ultranza de donde surgirán la torsión y el desvío. 
¿Qué ves cuando no ves?
Hay películas que van mucho más allá de lo que a simple vista muestran y que leyendo entrelineas es en donde radica el verdadero valor de su discurso. Dependerá de la sutileza de un director para mostrarlo y de la habilidad del espectador para encontrarlo. La mirada invisible (2010) es el metafórico título para el último film de Diego Lerman, en dónde lo esencial de la historia radica en lo que no se ve pero paradójicamente puede verse.
[Fuente: escribiendo cine]

Cine vivo
El festejo por el Día de la Bandera fue la excusa y el marco para el preestreno en Argentina de La mirada invisible (2010), de Diego Lerman, luego de ser presentada en la Quincena de Realizadores del 63° Festival de Cannes.

El contexto de la proyección, uno de los salones del Centro Cultural Bicentenario (Sarmiento 151, esq. Leandro N. Alem), recientemente remodelado y reabierto para el 25 de Mayo, acompañó el clima frío presentado por la película, que está basada en la novela “Ciencias Morales” de Martín Kohan, producida por Campo Cine y que cuenta los días previos a la guerra de Malvinas en 1982 desde el punto de vista de una oscura preceptora del Colegio Nacional de Buenos Aires.

Con un comienzo que bien remite a Crónicas de un niño sólo de Leonardo Favio, se presenta el colegio en cuestión y el modo en que se trata a los alumnos -todo un modelo de la época- que marchan por los pasillos como si fuera un servicio militar y toman distancia antes de entrar al aula, siempre con la vestimenta prolija y sin hacer el menor ruido; caso contrario son reprimidos y castigados.

Julieta Zylberberg desarrolla un papel más que destacable y de manera soberbia representa a María Teresa, una preceptora que nueva en su cargo se esmera por la aplicación de las normas, la corrección de las conductas y la vigilancia obsesiva; llegando a esconderse en el baño de hombres para descubrir a un alumno que supone fumador. El señor Biasutto (Osmar Núñez, de muy buena actuación también) es el Jefe de Preceptores, que aprueba desde un principio este modus operandi y encarna la opresión, la vigilancia y los abusos de poder propios de la época.

Técnicamente impecable, el film está muy trabajado fotográficamente, su director de fotografía Álvaro Gutiérrez decidió impregnar de tonos pálidos y fríos a las escenas del interior de la escuela e inclinarse hacia los tonos cálidos o pasteles al mostrar el mundo exterior: subte, disquería o la casa de María Teresa. En cuanto a la música, si bien se escuchan varias canciones patrias, tiene precisas y bellas apariciones la música elaborada por José Villalobos.

Suele suceder que al ver una adaptación ésta nos decepcione rotundamente, nos guste menos que el libro, o no llegue a abarcarlo en su totalidad pero tampoco satisfactoriamente en su parcialidad. No obstante, este caso es una excepción. Tuve el placer de leer “Ciencias morales” y no sabría decir cual me gustó más. El guión fue realizado por el propio Lerman y María Meira, con el total apoyo de Kohan, quienes no se quedaron sólo con la historia (y escenas) que cuenta la novela sino que se tomaron la libertad de hacer muchas modificaciones, y hasta cambiarle el final, aunque siempre manteniendo las sutilezas, el esqueleto y la esencia de la obra original.

Como había contado Diego Lerman durante la entrevista previo al viaje a Cannes, la película -respecto de la novela- tiene otra composición familiar: el personaje del hermano de María Teresa no está y la familia está compuesta por la madre enferma y una abuela. Pero estos cambios no restan dramatismo o contexto socio-político, sino que aportan nuevas capas para estos personajes protagonistas, totalmente ricos tanto en su caracterización como en sus diálogos.

[...] No quería dejar de hacer un comentario sobre una película que no sólo es muy buena desde sus puntos de vista técnico y artístico, sino que aporta desde la sutileza y desde un costado poco visto en la pantalla con respecto a una temática más que vista -pero nunca agotada- en cuanto a lo que hace a la memoria de nuestro país y a la conciencia histórico social. © Martín Turnes.
[Fuente: cine vivo]



ACERCA DE LA MIRADA INVISIBLE por Diego Lerman
— ©  el bazar del espectáculo —
En términos personales, tengo una historia familiar vinculada a la persecución, el exilio y la desaparición, durante la dictadura militar. Pero siempre me negué de alguna manera a hacer cine con esa parte de mi vida. Sin embargo cuando leí la novela "Ciencias Morales" de Martín Kohan sentí que era perfecta para involucrarme con ella. La historia tiene muchas capas de sentido y no es una trama temática, sino que la dictadura actúa como contexto.

Lo primero que me sedujo de la novela Ciencias Morales fue su punto de vista, una mirada absolutamente singular, lúcida y original. La novela de Martín Kohan cuenta una historia condensada en donde el fuera de campo tiene un valor preponderante.

No es un argumento que ponga blanco sobre negro sino que ahonda en otros aspectos de lo que fue el sistema represivo de la dictadura militar desde la subjetividad de un personaje ajeno al contexto, sexualmente reprimido y en "estado de búsqueda".

La película está ambientada en el año final del régimen, en su etapa de decadencia más plena, justo antes de la guerra de Malvinas, y la defino cómo una fábula moral ambientada en la dictadura. A través de una trama muy sencilla y singular aparece en toda su dimensión el sistema represivo de la época.

Para la puesta en escena busqué en todo momento hacer una "película viva", no quedar atrapado en la sordidez de la época sino por el contrario darle una vivacidad que la corriese de un lugar hermético, solemne ó rígido. Intenté que tenga cierta liviandad de tono encarnado en la ingenuidad de la Preceptora, un personaje que no es protagonista de la realidad social que se está viviendo sino una suerte de ingenua observadora.

Intenté trabajar el suspenso de la historia y plantear casi una película de género. En ese sentido la propuesta de focalización es extrema, toma el punto de vista de María Teresa y en ningún momento se despega de ella.

Las perversiones y horrores que cometieron los distintos gobiernos militares de la dictadura entre el ´76 y el ´83 tuvieron como finalidad implementar un sistema de distribución de la riqueza absolutamente desigual, hubo para este modelo represivo reproducciones análogas en diferentes ámbitos.

El Nacional Buenos Aires es tal vez el colegio de mayor renombre, cultor de una educación liberal y erudita me pareció un interesantísimo lugar en el cual centrarse, un ejercicio de condensación absoluta, como poner la lupa en una microcélula.

Todo lo referente a la época, la represión, la militancia, las desapariciones están fuera de campo. Y ese es el rasgo de mayor singularidad que propone esta película: hacer una asociación metonímica - describir exhaustivamente la parte para construir el todo.
[Fuente: Diego Lerman - ©  el bazar del espectáculo]



 

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