| ENTREVISTAS DE CINE | CARLOS LEAL | Où est Ava? | ZURICH FILM FESTIVAL 2026 |

Carlos Leal:

«Las películas que me gustan son las que, cuando sales del cine, te hacen ver el mundo de otra manera»

En el marco del Zurich Film Festival, Carlos Leal presenta Où est Ava?, película que aborda, a través de la ciencia ficción y el thriller, cuestiones como el miedo, la supervivencia, la familia y la identidad. El actor suizo y español, que ha desarrollado una trayectoria internacional entre Suiza, España, Francia y Estados Unidos, conversó con PuntoLatino en Zúrich el 26 de septiembre sobre su personaje, sus años en Los Ángeles, su faceta artística más allá de la interpretación y sus proyectos de futuro. Entrevista realizada por María José Burguillos de ©PuntoLatino.

 

— ¿Qué te atrajo del guion de esta nueva película?

— Bueno, yo conozco el cine de Rolf de Heer porque vi tres de sus películas y un amigo mío, muy buen actor, hizo una de ellas y también me habló de él. Me gustó mucho no solamente el papel, sino el proyecto en sí. Es un proyecto bastante especial, donde no sabes si estás ante una película de ciencia ficción, de anticipación, un thriller… Hay bastantes cosas que me tocaron, por ejemplo, después de haber vivido el COVID y la pandemia.

Es una película que tiene un vocabulario que nosotros podemos entender, porque habla de un virus que, de repente, llega y amenaza al género femenino, a las mujeres, porque se transforman en hombres si contraen el virus. Me interesa mucho este tema de jugar con lo femenino, lo masculino, lo que está entre los dos, etcétera.

También está la presencia de Sabine Timoteo, una actriz que ya había visto en varias películas y que sé que es una actriz muy involucrada. Cuando se compromete con un proyecto, se entrega al cien por cien. Me gustan las películas de autor, las art house films, y esta es una película de poco dinero, pocas localizaciones, pero con una idea muy fuerte.

 

— Max es un personaje que se encuentra dentro de una familia sometida a una situación límite. ¿Qué fue lo más difícil de interpretar?

— Tenemos la costumbre de ver hombres que no tienen miedo en las películas. Por ejemplo, yo estuve viviendo en Los Ángeles durante quince años e hice muchas de esas series donde se dispara, donde hay acción, etcétera. Ese tipo de cosas que me gustan y no me gustan a la vez. En realidad, casi siempre se ve en las películas y en las series a hombres que no tienen miedo. Y me gustó mucho el papel de Max porque yo quería que luchara para defenderlos, pero también que luchara contra su propio miedo, contra sus miedos.

 

— Es una doble lucha.

— Sí. Y yo tengo muchos miedos. Nací con muchos miedos y los tengo. Ser un artista hoy es jugar bastante con los miedos y, entonces, este papel me correspondía.

 

— Como acabas de decir, la película habla de miedo, de supervivencia y de aislamiento. Pero, en el fondo, ¿cuál es para ti el tema nuclear?

— Bueno, el tema nuclear es la familia. El tema nuclear es que este mundo no podrá sobrevivir sin mujeres. Ese es el tema más importante de la película. Ese virus, como te decía, transforma a las mujeres en hombres. Entonces, esto significa el final de la civilización. Ese es el tema máximo. Pero, como es una película de poco presupuesto, no se puede hacer esto como una típica película de Hollywood. Entonces se elige un pequeño grupo, una familia que tiene este problema y que tiene que sobrevivir.

 

— Sin revelar demasiado de la trama, para quienes todavía no han visto la película, ¿qué crees o qué quieres tú que se lleve el espectador cuando salga de la sala?

— Bueno, la primera cosa que tienes que saber es que yo no he visto la película. Leí el guion e hice la película, pero todavía no la he visto. La voy a ver el lunes [NdR: 28.09.2026]. Así que esta será la primera vez que voy a descubrir la película. Ahora, conozco a gente que la ha visto y a la que le ha gustado. Es difícil para mí decirte qué me gustaría que la gente se lleve cuando vea la película.
Puedes hacer películas para que la gente pase un buen momento. Pero las películas que a mí me gustan y que han cambiado mi vida son las películas que, cuando sales del cine, ves el mundo de una manera diferente. Tienes una visión del mundo diferente de cuando entraste en el cine. Y las preguntas que tienes y las conversaciones que puedes tener alrededor de una película como esta. Eso es lo que quiero yo. Al final, siempre abrir un debate y hacer que la gente se haga preguntas importantes, preguntas filosóficas importantes.

 

— La película se estrena mundialmente aquí, en Zúrich, en el Zurich Film Festival, donde estamos ahora. ¿Qué significa para ti presentar esta película en una ciudad que conoces tan bien? Porque tú eres suizo.

— Sí. Yo soy amigo del Zurich Film Festival desde hace muchísimos años. Fui dos veces miembro del jurado. Esta es la tercera película que tengo en este festival. Conozco bien al director y a la gente que trabaja aquí.
Desde hace un año vivo en Zúrich, así que para mí es un orgullo poder tener de nuevo una película aquí. Este festival no es un festival de categoría A —porque los festivales de categoría A son cinco—, pero es un festival que ha crecido mucho y que tiene muy buen gusto. Las selecciones de las películas siempre han sido muy buenas.
Y mira, por primera vez, vengo a ver las películas, cojo el tranvía y me desplazo en tranvía o en bicicleta, algo que antes no hacía porque vivía en Los Ángeles. Antes de Los Ángeles vivía en Madrid, antes en París y antes en la parte francesa de Suiza, pero no en Zúrich. Me encanta esta ciudad. Me encanta este festival y estoy muy contento de tener una película aquí. Además, conozco a muchos directores y actores que viven aquí, así que es un placer.

 

— 2006 fue un año bastante importante para ti porque ganaste el Premio del Cine Suizo por Snow White y también fuiste elegido como Shooting Star en Berlín. ¿Cómo recuerdas aquel momento?

— Recuerdo una alegría increíble, mucha emoción cuando recibí el premio por la película Snow White. Era mi segundo largometraje. Lloré muchísimo sobre el escenario; estaba muy, muy emocionado.
Y después lo de Berlín me lo preparé muy, muy fuerte. Porque hay gente que dice: «Bueno, ya veremos». Yo me preparé mucho antes de ir y sabía que iba a encontrar a muchos directores de casting y diferentes agentes. Cuando llegué a Berlín encontré un agente francés, un agente alemán y un agente español, agentes de representación de talento. Entonces, realmente, fue para mí una oportunidad increíble ponerme un poco más al nivel internacional, más allá de Suiza. Yo ya vivía en París, ya no vivía en Suiza, pero aquella fue una oportunidad para mí de lanzar realmente mi carrera como actor.

 

— Viviste alrededor de quince años en Los Ángeles y recientemente has vuelto a establecer tu centro de vida aquí, en Suiza. ¿Qué te dio Los Ángeles que no encontrabas aquí y qué te da Suiza que no encontraste allí? [← foto: entrevistadora y entrevistado]

— En Los Ángeles hay mucha soledad, muchísima soledad. La gente es muy individualista. La gente vive ahí para sus proyectos y, si tú no intervienes en la posibilidad de que ellos lleguen al final de sus proyectos, pues no se interesan por ti. Es increíble.
Yo tuve la suerte en Los Ángeles de realizar sueños que no podía realizar aquí: trabajar con Al Pacino, Anne Hathaway, Willem Dafoe, gente así. Eso me llegó porque estaba en Los Ángeles. Ahora, a mí nunca me gustó esa cultura. Nunca. Me quedé quince años allí. Después de siete u ocho años ya me quería ir. Lo que pasa es que tenía una familia, tenía unos sueños. Los Ángeles me permitió tener el coraje de confrontarme con mis más grandes demonios, que aquí tengo menos tiempo para hacerlo porque estoy muy ocupado.

 

— ¿Y Suiza?

— No sé si me quedaré en Suiza. Yo soy muy europeo. Antes de Los Ángeles vivía en Madrid, trabajé mucho en Madrid y me gustaba mucho.
De momento, Zúrich para mí es una transición, también porque es una ciudad muy central en Europa, porque conozco mucha gente aquí y porque tengo proyectos este año y el próximo que son coproducciones con Suiza-España, Suiza-Alemania y Suiza-Francia. Entonces, para mí, tenía sentido venir aquí.

 

— Tú eres actor, pero también eres músico, fotógrafo, director, guionista… Cuando no estás interpretando, ¿qué intentas expresar?

— El tema es que, bueno, director no soy. Dirigí dos cortometrajes que no están mal, están bien, pero yo no creo que vaya a dirigir en esta vida, porque he visto a muchos directores, he conocido a muchos directores y es… wow. Es algo que requiere muchos sacrificios. Ahora sí, a veces es pretencioso, es un poco presumido decir «soy un artista», pero en realidad es que, si no puedo crear artísticamente, me siento muy mal. Por ejemplo, cuando el mundo se paró durante la pandemia y Hollywood no funcionaba y tampoco Europa, de repente me dije: «Bueno, pues tengo que aprovechar esta oportunidad para hacer algo nuevo». Entonces me compré una cámara y empecé a hacer fotografía. Siempre me había gustado la fotografía, pero de repente me di cuenta de que me apasionaba y de que la fotografía me aportaba cosas que el acting no me aportaba.

 

— Por ejemplo, la música ¿que te permitía?

— El poder de dar tu opinión sobre el mundo. Yo podía hacerlo cuando era rapero, con el micrófono. Y con una cámara también puedo hacerlo. Como actor no puedes realmente hacerlo porque no son tus películas, no son tus guiones. Y como no quiero dirigir, pues entonces no expreso mi visión de las cosas. Yo creo que hasta que me muera seguramente tendré la necesidad de hacer cosas. También hay veces en las que tengo la necesidad de decir: «Oh, necesito un momento de tranquilidad». Entonces a veces me tomo ese momento.

 

— Después de tantos años delante de una cámara, ¿qué cosas de Carlos Leal conoce el público y cuáles cree conocer pero probablemente no conoce?

— Bueno, yo creo que el público me conoce más por la música que hice, porque es muy personal, son temas personales. Quizás un poco más también por la fotografía, porque también son temas personales. Con las películas no sé si la gente me conoce; lo que pasa es que me reconoce, que es algo muy diferente.
La gente tiene mucha fantasía sobre los actores. No sabe cómo es el trabajo, la soledad, los momentos de duda. No sabe todo eso. La gente te ve en la alfombra roja, en la alfombra verde, y dice: «Wow, qué suerte tiene, qué vida más guay tiene».
Entonces, lo que la gente no sabe de mí, quizás, y ahora no tengo miedo de confiarme cuando tengo entrevistas, son mis grandes miedos, mis angustias, mis momentos de depresión. A veces mis ganas de decir: «A la mierda, no quiero más de esto».
Esto forma parte de mi vida. Y no solamente esa sonrisa nice que puedo tener cuando hacen una foto de mí, porque esa es claramente la máscara que tienes que llevar para nutrir esa imagen de que estás haciendo algo.

 

— Una pregunta más personal para terminar. Después de todo lo que has vivido profesionalmente –Francia, Sens Unique, el cine suizo, Hollywood, volver a Suiza–, ¿qué te ilusiona todavía?

— Trabajar en España. Si no hubiera hecho Où est Ava ahora estaría en una serie española que se estrenará pronto en Netflix. Ahí perdí una oportunidad, pero como ya quería hacer esta película, no podía hacer las dos. Pero yo creo que todavía tendría la posibilidad de ir a España y trabajar con directores españoles. Me encanta el cine español y me encanta el trabajo que hacen con sus series.
Claro, la gente se ha olvidado de mí. Yo estuve haciendo El Internado, por ejemplo, durante muchos años, que fue muy exitoso, pero las cosas cambian, ¿sabes? Y cambian muy rápido. Pero me gustaría volver a España e intentarlo, hacer cosas allí.
Y si no, ¿qué más? Ser un padre fantástico para mi niño y mi niña, que es lo más importante. A veces no pude hacerlo porque estaba muy ocupado con mis ambiciones, pero ahora puedo un poco más.

— Estupendo, Carlos, muchas gracias y que te veamos pronto en España.

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