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Entre el testimonio y la responsabilidad

— Entrevista a Diana Rojas-Feile (Colombia) sobre su pieza teatral «Corazón Rudo»

La artista e investigadora Diana Rojas-Feile trabaja en la intersección entre la performance y el arte sonoro. Desde hace tres años investiga sobre la violencia política y la continuidad de la guerra civil en Colombia, uno de los conflictos armados más largos y complejos del mundo. Con el acuerdo de paz de 2016, el conflicto llegó oficialmente a su fin tras unos 50 años, pero no ha desaparecido. Ha adoptado nuevas formas, en parte porque, a pesar de los compromisos adquiridos, se ha seguido persiguiendo a antiguos combatientes y algunos de ellos se están rearmando.

— TU  ÚLTIMO PROYECTO, «CORAZÓN RUDO», QUE SE ESTRENARÁ EN AGOSTO EN EL MARCO DEL ZÜRCHER THEATER SPEKTAKEL 2026, ABORDA LAS REALIDADES POLÍTICAS Y SOCIALES DE LA COLOMBIA ACTUAL. ¿CUÁL ES TU VÍNCULO CON COLOMBIA?

— Diana: Nací y crecí en Colombia. Me fui a París a estudiar, allí me enamoré y ahora vivo en Suiza desde hace unos quince años con mis dos hijos y mi pareja.

Esta obra es la primera en la que abordo directamente mi país de origen. Después de quince años, para mí es una forma importante de volver: en Colombia están mis raíces y mi familia. Como le pasa a muchos colombianos y colombianas, mi cuerpo está marcado por la historia violenta de nuestro país. En mi familia hubo un secuestro y también chantajes.

 

— ¿CÓMO DESCRIBIRÍAS LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL EN COLOMBIA?

— Diana: Colombia se encuentra en un momento muy contradictorio y frágil. Hace diez años se firmó un acuerdo de paz que generó grandes esperanzas. En el marco de la Comisión de la Verdad (2018-2022) se escucharon alrededor de 30 000 testimonios. Los investigadores en materia de violencia afirman que esto puede suponer un paso importante para evitar la repetición. Pero la situación sigue siendo frágil y está muy influida por los acontecimientos geopolíticos globales.

 

— TU TRABAJO DOCUMENTAL SE CENTRA EN EXCOMBATIENTES DE COLOMBIA Y EN LA CUESTIÓN DE SU REINTEGRACIÓN EN LA SOCIEDAD. ¿CÓMO EMPEZÓ ESTA INVESTIGACIÓN?

— Diana: El proyecto surgió de una investigación en la Universidad de las Artes de Berna (Hochschule der Künste Bern), dirigida por Priska Gisler, que se ocupa de la estética de la guerra. Me interesa cómo hablamos de la guerra, cómo se representa la violencia y cómo se hacen justicia a las diferentes perspectivas y experiencias. Y qué significa mostrar estos testimonios en Europa, pero también en Colombia.

 

— ¿CÓMO ENTRASTE EN CONTACTO CON LAS PERSONAS AFECTADAS Y CÓMO SURGIÓ EL MATERIAL CON EL QUE TRABAJASTE  AHORA?

— Diana: Desde 2024 colaboramos con un grupo de nueve personas: dos madres que buscan a sus hijos y siete personas que fueron reclutadas de niños en distintas regiones de Colombia. El primer contacto fue difícil, sobre todo por cuestiones de seguridad. Aunque los nueve llevan una vida aparentemente normal, a menudo viven en situaciones muy precarias.

Generar confianza fue un proceso largo. Aunque soy colombiana, procedo de Suiza, y eso genera desconfianza. Para mí, esto se convirtió en una cuestión central de aprendizaje: ¿cómo podemos trabajar con estos testimonios de guerra, con las personas afectadas y sus experiencias y traumas, sin ser extractivos —es decir, sin instrumentalización ni retraumatización— y cómo se puede generar confianza?

 

— ¿PUEDES EXPLICAR A NUESTROS LECTORES DE QUÉ TIPO DE EXTRACTIVISMO HABLAMOS EN EL MARCO DEL TEATRO DOCUMENTAL Y DEL DISCURSO POSCOLONIAL?

— Diana: En nuestro caso, el extractivismo describe la práctica de utilizar conocimientos y experiencias biográficas, es decir, arrancarlos de su contexto sin dar cuenta de su procedencia.

Cuando, como colombiana que vive en Europa, voy a Colombia y trabajo con estas historias y experiencias, siempre me enfrento a esta cuestión. Por eso nos preguntamos constantemente: ¿por qué hacemos este proyecto y con qué consecuencias?

Para evitar el extractivismo, la transparencia es fundamental. También implica reconocer que existen estructuras de poder invisibles —estructuras coloniales— que a menudo reproducimos.

— ¿QUÉ REACCIONES HA SUSCITADO VUESTRA INVESTIGACIÓN SOBRE EL TERRENO?

— Diana: Muchas personas que han vivido la guerra están, con razón, cansadas de dar entrevistas una y otra vez o de participar en proyectos artísticos sin que ello les reporte ningún beneficio directo. Por eso hemos apostado por una continuidad: es decir, por organizar muchos talleres para establecer relaciones y reflexionar juntos sobre cómo podemos hablar de la guerra —o no hacerlo—, en lugar de ir una vez, hacer entrevistas y volver a desaparecer.

 

— ¿CÓMO SE TRASFORMA ESTA INVESTIGACIÓN EN UN NIVEL ARTÍSTICO O EN UNA VELADA TEATRAL?

— Diana: El material consiste en entrevistas y conversaciones que desarrollamos junto con un equipo de investigación local —con artistas, una psicóloga, una abogada y la asistente de investigación—. Una figura central es, por ejemplo, Jenny Díaz, antropóloga y antigua colaboradora de la Comisión de la Verdad. Trabaja como comisaria en el ámbito del arte en contextos de guerra y aporta unos conocimientos que yo misma no poseo.

Trabajamos este material desde diferentes perspectivas: artística, documental y asociativa. Participan un artista plástico y una artista digital, músicos de Colombia y Suiza, una escenógrafa y un dramaturgo. Es una mezcla de todos estos enfoques.

 

— ¿CÓMO HABÉIS TRABAJADO JUNTOS A PESAR DE LAS DIFERENCIAS LINGÜÍSTICAS Y CULTURALES?

— Diana: Casi todos los miembros del equipo hablan español, así que apenas hubo barreras lingüísticas. Las diferencias residen más bien en las formas de trabajar: en Suiza se suele planificar con un año y medio de antelación, con un sistema de financiación claramente estructurado. En Colombia, los programas a veces no se concretan hasta unos meses antes. Esto genera riesgos, pero también oportunidades creativas.

Al mismo tiempo surgen fricciones semánticas, por ejemplo, cuando los colombianos de aquí trabajan con los colombianos de allá. Estas fricciones son emocionales y muy productivas a nivel reflexivo.

Además de artistas y organizaciones, el equipo está formado principalmente por excombatientes. Estas nueve personas nos recuerdan constantemente de qué y para qué hablamos: de la vida y la muerte, de la guerra.

 

— PARA PROTEGERLOS, SUS HISTORIAS SE FICCIONALIZAN EN LA OBRA, POR EJEMPLO EN EL PERSONAJE DE MARGARITA. ¿POR QUÉ ES NECESARIA ESTA FICCIÓN?

— Diana: Margarita es un personaje polifónico: un collage de voces y experiencias. Ella señala que en Colombia más de 18.000 personas fueron reclutadas cuando eran niños y protege a las excombatientes, porque la visibilidad pública en este contexto puede ser peligrosa. Al mismo tiempo, permite transformar historias individuales en una experiencia compartida.

Margarita permite también contemplar las zonas grises de la guerra: algunas personas pueden ser «víctimas» y «agresoras» al mismo tiempo. El personaje crea un espacio en el que estas ambivalencias se hacen tangibles.

 

— EN TUS OBRAS, EL NIVEL AUDITIVO DESEMPEÑA UN PAPEL FUNDAMENTAL,  ¿QUÉ PUEDE HACER EL SONIDO QUE LAS IMÁGENES NO LO PUEDEN HACER?

— Diana: El sonido genera resonancia. El cuerpo capta las ondas sonoras en el espacio.
Me interesa crear espacios en los que el público pueda sumergirse sensorialmente, más allá de una comprensión puramente racional. Las imágenes fijan las cosas más rápidamente, mientras que el sonido deja más espacio para la apertura. Con los auriculares se crea una situación muy íntima: todos escuchan lo mismo, pero cada persona realiza su propio viaje interior.

 

— ¿PUEDES REVELARNOS YA ALGO CONCRETO SOBRE LO QUE ESPERA AL PÚBLICO EN «CORAZÓN RUDO» EN EL FESTIVAL DE TEATRO DE ZÚRICH?

— Diana: Es un escenario instalativo y performativo. No hay una narración lineal ni una posición fija para el público.
Los visitantes pueden moverse por el espacio y elegir su propia posición: a la luz, en la oscuridad, sentados o de pie. Cada persona se abre su propio camino a través de la experiencia.

Estamos muy ilusionados con este proyecto y te deseamos todo lo mejor para los intensos meses que aún te quedan por delante a ti y al equipo.

Créditos
Entrevista: Lea Loeb
La conversación se llevó a cabo en español.
Traducción al alemán: Lea Loeb
Traducción al inglés: Franziska Henner
Traducción al español: PuntoLatino.ch
Fotos: © Ariane Pochon, Juliana Castro Duperly & Julian Lineros, Juliana Castro Duperly, Oriana Giacometto

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