| ENTREVISTAS TEATRO | NICOLÁS LANGE (CHILE) | ZÜRCHER THEATER SPEKTAKEL 2026 |
Quiero compartir algo que considero importante, casi como si estuviera confiando un secreto o una revelación
Entrevista del Zürcher Theater Spektakel 2026 con Nicolás Lange
Para la apertura del festival 2026, el Zürcher Theater Spektakel presentará el estreno mundial de «The Killing of the First Person», del autor, director e intérprete chileno Nicolás Lange. En esta nueva creación, una de las voces más prometedoras de la escena chilena contemporánea, aborda la larga historia de la violencia homófoba en Europa y sus repercusiones hasta nuestros días. La pieza reflexiona también sobre el lenguaje, sobre la construcción misma del idioma y sobre cómo este configura al «yo» narrador. Lange intenta desmantelar ese «yo» que tradicionalmente ocupa el centro del teatro. «Ahora es el momento de esconderse de la luz», afirma el artista queer. En su obra establece un inquietante paralelismo entre nuestro presente y los Ufficiali di Notte, la institución que durante décadas persiguió y reprimió la vida queer en la Florencia del siglo XV.
La investigación en la que se basa esta creación ha dado lugar, paralelamente, a una novela histórica escrita por Nicolás Lange, que será publicada por Penguin Random House en octubre de 2026, primero en español y posteriormente traducida a varios otros idiomas. Teatro y literatura forman así parte de una misma investigación artística sobre la violencia, la memoria y el lenguaje.

— Zürcher Theater Spektakel: Nicolás, estamos muy contentos de poder presentar tu obra en la próxima edición del festival. Para quienes aún no conocen tu trabajo, ¿cómo te presentarías con tus propias palabras?
— Nicolás Lange: Antes que todo, me pone muy contento ver que la obra llegue a un contexto tan distinto al mío. Soy escritor de novelas, dramaturgo y director de teatro. Vengo del sur de Chile, de Puerto Montt, y actualmente vivo en Ámsterdam. Antes viví cinco años en Italia, y eso es importante porque ahí nace este proyecto.
— El proyecto habla de un contexto muy específico: Italia, Florencia y una violencia homófoba muy cruel, situada en la Florencia medieval del siglo XV. ¿Cómo empezaste a interesarte por este tema? ¿Cuál fue el primer impulso que te llevó a iniciar esta investigación?
— Nicolás Lange: Todo empezó porque realmente no encontraba ningún ambiente queer. Era como si hubiera existido una comunidad queer que hubiese desaparecido. Después, leyendo archivos, descubrí que Florencia había sido la capital homosexual de Europa en el siglo XV : desde Botticelli hasta Leonardo da Vinci y Caprotti, casi todos los grandes nombres del Renacimiento. Hasta 1432. Entonces llegaron setenta años durante los cuales personas homosexuales fueron quemadas en la hoguera. Ciudadanos persiguiendo a ciudadanos. Me interesaba mucho ese final de siglo y la manera en que comienza el siguiente. Hoy lo pienso casi como nosotros, que también estamos entrando en un nuevo siglo, conscientes de que siempre pueden existir retrocesos.
El Renacimiento se abre con una enorme explosión artística y creativa. Yo veo algo muy abierto en ese momento histórico. Y también veo algo parecido en el siglo pasado, en términos de arte y de explosión creativa. Al mirar esos dos siglos y compararlos con el presente —con esta enorme ola de antiintelectualismo y de homofobia— no pude evitar hacer esa comparación.
— Y toda esta investigación la comenzaste mientras vivías en Florencia. ¿Entre qué años viviste allí?
— Nicolás Lange: Desde 2021 hasta 2024.
— ¿Se trató principalmente de una investigación histórica? ¿Trabajaste con archivos? ¿Cómo te acercaste a todos estos materiales?
— Nicolás Lange: Me resisto a las palabras «investigación» y «archivo», porque siento que todo el mundo las usa, incluso cuando muchas veces no hay una investigación de fondo. Pero en este caso fue distinto. Primero fue habitar la ciudad. Estar en Florencia. La ciudad misma es un museo al aire libre.
Y la piedra angular de todo el proyecto apareció cuando encontré, en la Biblioteca de Florencia, las declaraciones finales de algunas de estas personas antes de ser quemadas: los testimonios de estos hombres acusados de sodomía. Uno de ellos, justo antes de morir en la hoguera, comenzó a recitar todo el abecedario. Eso me impresionó profundamente. A partir de ahí la obra empezó a convertirse en una reflexión sobre el lenguaje: sobre las vocales y las consonantes que desaparecen cada vez que alguien muere, en cualquier siglo, en cualquier matanza, en cualquier lugar del mundo.
Para mí, lo que ocurrió en Florencia marca el inicio de una forma de violencia que no ha dejado de repetirse hasta hoy.
— Me parece muy interesante que toda esa investigación histórica termine convirtiéndose, en el fondo, en una investigación sobre el lenguaje. Sobre la palabra, sobre la primera persona. ¿Podrías desarrollar un poco esa idea?
— Nicolás Lange: La obra relaciona la persecución de los homosexuales en la Florencia del siglo XV con el predominio de la primera persona en el lenguaje, con la forma en que hablamos constantemente desde el «yo» y convertimos nuestras propias experiencias en la fuente de la sabiduría suprema y de la verdad incuestionable. En el arte contemporáneo contemporáneas (y también la literatura, es decir, los dos mundos en los que me muevo) parece haberse instalado una supremacía de la experiencia individual sobre la experiencia colectiva. Casi todas las obras muestran a alguien que, en un monólogo en primera persona, cuenta al público su propio sufrimiento. Creo que nos ha dado miedo hablar en tercera persona, sobre otros, para otros, sobre enigmas y cuestiones universales. Hablar de uno mismo puede parecer rebelde, pero no lo es. Para eso están las redes sociales.
A partir de ahí también me cuestiono a mí mismo: como autor homosexual, latinoamericano, que trabaja en Europa. Expongo los mecanismos que yo mismo he desarrollado para poder vivir del arte en este contexto y cómo el propio sistema ha terminado por incorporar tanto mi homosexualidad como mi condición de latinoamericano dentro de un determinado mercado del arte. Lo que intento decir es que quizás este no sea un tiempo para hablar desde la primera persona. Tal vez sea un tiempo para esconderse de la luz, para refugiarse.
— ¿A quién se dirige la obra?
— Nicolás Lange: Creo que es una advertencia al mundo. De algo oscuro, tangible, que se acerca a nosotros.
Quizás la comparación entre esos dos momentos históricos pueda sonar muy intelectual, pero creo que la manera en que trato el tema es profundamente personal. Intento trabajar con un lenguaje muy simple. Un lenguaje que puede pasar de algo muy intelectual a algo muy vulgar, muy cotidiano, muy coloquial – como dice el poeta Peter Gizzi: «I hate that, when syntax connects me to the rich». Es una obra que me expone completamente.
— Eres escritor, director y también trabajas en otros formatos. Siempre aparece el lenguaje, pero aquí además te veremos como director y como performer. ¿Cómo dialogan esas distintas facetas dentro de tu práctica artística?
— Nicolás Lange: Escribir una novela puede ser un trabajo muy solitario y muy tranquilo. En cambio, en el teatro siempre hay una catástrofe cerca. Todo puede fallar. Y justamente porque esta obra es una advertencia sobre la llegada de un nuevo tiempo oscuro —una luz inmensa, un gran fuego que podría extinguirnos— me interesa que exista dentro de un arte tan frágil como el teatro.
A lo largo de todo mi trabajo siempre busco una manera de conectar con el pasado. En esta obra, por ejemplo, lo primero que encuentra el público es un trozo de madera quemada. Es una referencia a los trozos de madera de naranjo que se colocaban en la boca de los hombres acusados de sodomía antes de ser ejecutados en la hoguera. Esa misma madera iba pasando de una persona a otra, como el último vestigio de algo. A través de ese objeto logramos pasar del presente al siglo XV. Es un tipo de transición que la literatura, por sí sola, no me permite hacer.
— ¿Y qué ocurre cuando tú mismo estás en escena?
— Nicolás Lange: Creo que cuando estoy en escena para mí es muy importante creer profundamente en lo que estoy diciendo. Hay una enorme fe en las palabras. No siento que esté interpretando un texto. Lo que hago es elaborar un pensamiento. Y creo que esa también es una responsabilidad de los artistas: elaborar pensamiento.
Hay un poeta chileno que dice que todas las cosas importantes deben decirse en voz baja: como en un funeral, cuando uno hace el amor o cuando comparte un secreto. Pienso mucho en esa frase cuando hago la obra. Quiero compartir algo que considero importante, casi como si estuviera confiando un secreto o una revelación.
— En la performance y en el teatro, a la palabra escrita se suma el cuerpo, y también la experiencia de compartir ese cuerpo con el público. ¿Qué significa para ti el cuerpo en relación con el lenguaje?
— NL: El cuerpo lo complica todo, igual que ocurre con los objetos cuando entran en escena. Un crítico francés dijo una vez que mis obras eran como una enfermedad autoinmune porque en ellas todo estaba definido con tanta precisión que, si ponía en el escenario cualquier otra cosa que no fueran mis palabras, la obra se convertiría en una porquería, ya que todo estaba definido de forma tan extrema.
Esa es una de mis grandes preguntas como artista: ¿cómo poner cosas en escena? Parece una pregunta muy simple, pero en realidad hay una especie de alquimia. Y esta obra juega precisamente con esa alquimia. Todo lo que ocurre en escena es nombrado. No hay nada que realmente cambie de materia. Lo único que cambia es nuestra percepción. Hay algo muy mágico en eso. Yo digo una palabra y, a través del lenguaje, las cosas modifican su naturaleza. Para mí eso produce un enorme placer. Siento que estoy conversando con las personas.
— Si entiendo bien, escribiste esta obra en inglés y también la presentarás en inglés, no en castellano, que es tu lengua materna. ¿Cómo llegaste a esa decisión?
— NL: Estoy intentando escapar de la idea del «yo artista», de las taxonomías que inevitablemente aparecen cuando uno presenta una obra. No me interesa que la gente piense primero: «vamos a ver la obra de un artista latinoamericano». Al escribirla en inglés —y además en un inglés roto, imperfecto— hay un gesto de buscar cierta universalidad.
El inglés tiene algo muy simple. Al igual que Jonas Mekas comentaba sus películas con su acento, Jorge Luis Borges también decía que era una lengua muy moldeable. Esa simplicidad ayuda mucho a que el texto sea más incisivo, sobre todo cuando habla de la violencia.
De alguna manera, «The Killing of the First Person» también habla de dejar de hablar desde mí mismo. No quería añadir otra capa de identidad diciendo: «ahora les voy a hablar en mi lengua materna». Sentía que eso pondría mi persona por delante del propio discurso de la obra. Creo que eso no aportaba nada.
— Cuando el público venga a ver «The Killing of the First Person» en Zúrich, ¿qué les espera?
— Nicolás Lange: Lo que más me preocupa del mundo en este momento es la enorme ola de antiintelectualismo y la manera en que también está entrando en el arte. Si esta obra tiene una aspiración, es generar pensamiento.
En realidad, ni siquiera diría pensamiento incómodo. No creo que sea una obra necesaria ni urgente. Es simplemente una obra que advierte sobre algo que considero profundamente terrible. Al mismo tiempo, es una obra atravesada por la belleza del lenguaje y por la poesía. Es un trabajo que ha madurado durante muchos años. He convivido largo tiempo con este material y siento que ahora, por fin, ha encontrado su forma.
Quienes vengan a verla escucharán una historia sobre setenta años de persecución y de personas condenadas a la hoguera. Pero, sobre todo, percibirán cómo ese ciclo de violencia ha seguido repitiéndose a lo largo de la historia.
Me verán completamente desnudo, aunque solamente a través del lenguaje.
Verán aparecer otro cuerpo.
Verán entrar en escena a una tercera persona.
Verán cómo los objetos comienzan a adquirir presencia.
Y también verán el amor homosexual.
El amor entendido como una posibilidad de salvación en tiempos de extrema violencia.
Siento que el texto está escrito desde una sinceridad absoluta. Y hoy, ser sincero exige coraje.
¡Me alegro mucho de encontrarles en el teatro en Zúrich!
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→ versión en alemán (ZTS)
Entrevista por Lea Loeb del Zürcher Theater Spektakel
Publicado en español por PuntoLatino.ch
Fotos: ©zvg, Thomas Lenden, Peteris Viksna
