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Tomás González: Hay que empezar a escribir ya, antes de que se nos olvide del todo [...] Para mí Latinoamérica es un solo país


— Entrevista a Tomás González por Luis Vélez-Serrano © de PuntoLatino —


 — El escritor colombiano responde a PuntoLatino sobre elementos autobiográficos en Para antes del olvido, aclara que no es una novela sobre la nostalgia como insinuó alguna crítica, nos explica el porqué de la estructura en segmentos de esta narración, y los tiempos rápido y lento (los personajes principales Alfonso y Josefina en esta obra), sobre su visión latinoamericanista, etc.

— Para que no se condene todo al olvido (la erosión de la memoria), ¿cómo rescatar la memoria de la historia (pienso en las dictaduras latinoamericanas, en la guerra civil española ...)? — Bueno, como tal vez dice o diría León: «Hay que empezar a escribir ya, antes de que nos olvide del todo».

— A los 12 escritores colombianos invitados a Francia «nos obsesiona el horror de nuestra violencia crónica», añade Tomás.

— Lectura literaria en la Literaturhaus de Basilea (Barfüssergasse 3) el 25.11.10., a 19h.



 

Entrevista a Tomás González

— por Luis Vélez-Serrano © de PuntoLatino —

 

 
— «Para antes del olvido» es una historia de amor entre Josefina y Alfonso. ¿León prefigura de alguna manera al escritor? ¿Tu como escritor estás ahí en ese rol, es decir, al escribir esta novela, te sientes León de alguna manera? 
— Sin duda que sí. León en cierta medida es un autorretrato y salió de una faceta de mí mismo. Es una exageración, tal vez, de lo que yo era hace bastantes años. Y mi novela es paralela a lo que está escribiendo León. La diferencia está en que el quemó el escrito y yo no.


— Algunos críticos colombianos dicen que los escritores antioqueños siempre escriben con nostalgia. ¿Estás de acuerdo? ¿Hay nostalgia deliberadamente en «Para antes del olvido»?
— A veces se ha pensado que esta novela es sobre la nostalgia. No es así. No fue ésa para nada mi intención. La meta era hacer la pintura de la erosión de la memoria, tanto personal como colectiva. Lo que trata de plasmar León, sin éxito, es la erosión de un pasado que cada día es más fragmentario; del que cada día van quedando menos jirones, como los de una nube desbaratándose. Pero es la erosión misma lo que le interesa. En esta novela la meta no fue reconstruir un pasado que se añoraba.


— Esta obra la escribiste en segmentos independientes. ¿Por qué preferiste esta técnica? ¿En qué conviene más esta técnica a la economía narrativa de esta novela? ¿Los más de 40 fragmentos crean sentido sólo en conjunto?
— Como el manejo del tiempo era esencial para tratar de dar esa sensación de nube desbaratándose, pensé que lo más adecuado era construirla con segmentos cortos. Serían como las piezas de un rompecabezas cada día más incompleto, pero suficientes aún para darse una idea de lo que tal vez sería la imagen completa si se tuvieran todas las piezas. Es por eso que se necesitan todos los fragmentos.


— La descripción del tiempo es un elemento interesante de tu novela, hay un tiempo de relato rápido en las aventuras de Alfonso con episodios marcantes como la pérdida de su virginidad «a manos» de una madura española en la travesía y hay un tiempo lento en la descripción de la heroína Josefina, encerrada en su casona y sin casarse durante 60 años. ¿Qué rol juega el tiempo en la memoria en esta obra?

— El manejo del tiempo era esencial para lo que estaba proponiéndome. No solamente por lo que te decía en las respuestas anteriores, sino porque se necesitaba para la musicalidad de la novela. Ese aspecto de la cadencia de las novelas siempre me ha interesado. Los cambios de ritmo, de tono, los contrastes o consonancias entre las palabras, etc., etc. Creo que la buena narrativa es siempre musical (Rulfo, Joyce, Cortázar, García Márquez, Faulkner..., los ejemplos abundan) y habría que agregar que es algo inseparable de la trama y de la estructura.


— Saliendo de la literatura. En una anterior entrevista de PuntoLatino (2008), nuestros redactores - un costarricense y una colombiana - te preguntaban si en Nueva York te sentías más colombiano o más latinoamericano. Repondiste: «Sí, fui descubriendo que mi país era Latinoamérica, no Colombia. Y a medida que la necesidad de volver aumentaba, pudo haber sido igual para mí México o Costa Rica por ejemplo, pero fue más fácil volver a Colombia, por la familia y todo. Sí, en la calle hablas con un argentino o con un nicaragüense y es hablar para mí con un compatriota». Ahora, con más viajes, más obras publicadas y traducidas este sentimiento latinoamericano ¿se acrecienta?
— Es el mismo. Lo que pasa es que estando fuera del país, y en un país angloparlante, ese sentimiento se percibía con mayor intensidad. Ya en Colombia me acostumbré otra vez a estar en Latinoamérica, y el latinoamericanismo, digamos, quedó en el trasfondo y es menos visible pero sigue siendo igual de real. Para mí Latinoamérica es un solo país.



— ¿Cómo «sientes» tus novelas traducidas? Tus traductores son en alguna medida tus cómplices y aliados. ¿Cómo trabajas con ellos?
— Con Peter Schultze-Kraft el proceso de traducción al alemán nos llevó a una amistad muy estrecha, a una hermandad. Durante sus traducciones, la comunicación es constante. Mejor dicho, la comunicación con él es ahora constante, tanto por asuntos de traducción, como por asuntos profesionales en general, pues es mi agente literario en Europa, como por asuntos personales, por nuestra amistad. A Delphine Valentin, que tradujo «Primero estaba el mar» y va a traducir las otras novelas, la conozco hace más poco, y nuestra relación seguramente va a estrecharse a medida que trabajemos juntos. Me gustó mucho su traducción.

— ¿Cuántas veces has estado en Suiza? En pocas palabras Suiza para tí ....
— Solamente he estado una vez. Lo que más me quedó en la memoria es su belleza y su pulcritud. Suiza es tan bella y pulcra como me habían dicho que era.


— 12 escritores colombianos están próximamente invitados a Francia. ¿Cómo caracterizarías la narrativa colombiana actual? ¿Coincidencias y diferencias?
— Mirando la obra de los 12 escritores invitados, se me ocurre lo obvio: que la narrativa colombiana actual se caracteriza por la variedad. Es como si en cierto modo se reflejara en el campo narrativo la riquísima diversidad de flora y fauna del país, y también su variedad geográfica y cultural.


Algo que tal vez nos obsesiona a todos es el horror de nuestra violencia crónica. Y algo común es la manera profesional de abordar el trabajo literario.


— Una última pregunta. ¿Para que no se condene todo al olvido, cómo rescatar la memoria de la historia? Pienso en las dictaduras latinoamericanas, en la guerra civil española y otro tantos «segmentos» ... 
— Bueno, como tal vez dice o diría León: «Hay que empezar a escribir ya, antes de que se nos olvide del todo».

¡Muchas gracias Tomás!


[Anterior entrevista (2008) a Tomás González por Paulo González y Lony Welter © de PuntoLatino. Ver ... ]

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