| NARRACION ORAL | CUBA |


Cualquier manifestación artística cubana es siempre muy bien recibida en el mundo, y Suiza no es una excepción en ese sentido.


— Coralia Rodríguez, narradora cubana residente en Suiza, es entrevistada por Luis Vélez Serrano de © PuntoLatino —


— Qué te motivó a contar cuentos?

— Nací en el seno de una familia campesina cubana, donde se contaban historias de familia, cuentos de muertos aparecidos, cuentos de espantos. Contaban sobretodo las mujeres, mientras lavaban, cocinaban o a la noche, en las horas de reposo. Había también una fuerte tradición de contar en los velorios. Mi papá era tresero, tocador de tres, la guitarra típica de la música tradicional cubana. Así que crecí entre cuentos y canciones.

Años más tarde nos mudamos a la capital, allí decidí estudiar teatro con los maestros Humberto Rodríguez, Eugenio Hernández, Tito Junco... y narración oral escénica con el maestro Francisco Garzón, en los talleres del Gran Teatro de La Habana. Todo eso me ha permitido hacer un trabajo que conjuga la tradición con la modernidad, la transmisión familiar con el aprendizaje académico. Gracias a todo eso soy actriz y narradora de cuentos.



— En Cuba hay una tradición de este género. ¿Podrías hablarnos brevemente de esta tradición?

— En mi país la tradición del cuento está muy viva, principalmente en el campo, es un divertimento y al mismo tiempo un arma pedagógica muy importante.

Hay tres vertientes fundamentales: el cuento proveniente de la tradición oral española, el cuento legado por nuestros ancestros llegados de Africa y el cuento literario. Son las tres fuentes fundamentales que alimentan el repertorio de los narradores escénicos y de los cuenteros tradicionales que siguen contando en las casas, en las comunidades alejadas, entre vecinos. Los poetas repentistas improvisadores también cuentan historias, pero las cuentan en verso. Los investigadores, etnólogos y antropólogos no cesan de estudiar el cuento, de hacer recopilaciones, entre ellos se destaca el trabajo de Natalia Bolívar con el cuento afrocubano. Actualmente existen en Cuba varios festivales de oralidad con una importante difusión y afluencia de público.



— Si tuvieras que subrayar los momentos que más han marcado tu carrera ¿cuáles serían?

En primer lugar, quiero darle gracias a la vida por haberme permitido nacer en Cuba, una isla maravillosa, tan rica en mestizaje y multiculturalidad, luego darle gracias a mis padres, por el legado cultural que me aportaron y finalmente agradecer a los diversos países que me han acogido y que me han escuchado con respeto y simpatía, ya sea contando en español o en francés. Guardo en mi memoria con mucho cariño mi primer festival en Africa, Burkina Faso, otra actuación en el desierto de Rejab, en Egipto, donde encontré dos niños cubanos! Y recientemente un festival en la Guyana Francesa, una estancia en la selva amazónica, donde impartí talleres en medio de aquella sorprendente densidad vegetal y animal... Una vez, al final de una actuación en Madrid, una muchacha me dijo: "Hoy he tenido un día fatal, pero su espectáculo me ha convencido de que el de mañana será muy bueno" Qué mejor regalo que ese podría soñar un artista?!



— En Suiza casi siempre presentas los espectáculos en francés, ¿hay ocasiones en que lo haces en español?

— Siempre tengo la oportunidad de contar en español, es una verdadera felicidad, gracias a los amigos Rodrigo Díaz y Yasmina Tippenhauer, en cuyas instituciones realizo presentaciones e imparto talleres de narración periódicamente. Es un placer colaborar con ambos, son amigos muy queridos.



— ¿Cómo ves la recepción del arte cubano en Suiza? ... y ¿en Europa, en general?

— Cualquier manifestación artística cubana es siempre muy bien recibida en el mundo, y Suiza no es una excepción en ese sentido. Cuba es un país siempre esperado por el público en los grandes eventos culturales del mundo entero, siempre muy aplaudido. Ya sea la música, la danza, las artes escénicas, la literatura, el cine... Mi isla tiene una fuerza telúrica que le da colores y matices muy específicos, muy intensos.

El artista cubano lo da todo en el escenario, y hace que nuestro arte adquiera carácter universal, el público lo percibe, independientemente de las diferencias culturales. Te pongo un ejemplo: hace poco pusimos una obra cubana en el teatro L'Alchimic de Ginebra, fue la tragicomedia musical Delirio Habanero, de Alberto Pedro Torriente, con puesta en escena del cubano Héctor Pérez Brito, y actuaciones de Lorenzo Tartabull, Mathieu Chardet y una servidora. Algunos dudaban del alcance y la comprensión de la obra...La respuesta del público fue rotunda, llenamos el teatro casi todos los días y la crítica fue muy elogiosa, fue un éxito!



— ¿Qué les pedirías a los orishas para el futuro? ¿Algunos planes que quieras adelantarnos?

Mis planes son, entre otros, partir a Cuba próximamente, para participar en un evento de oralidad, junto a Mimí Barthélémy (Haití) y Hassane Kouyaté (Burkina Faso) dos grandes figuras del cuento y del teatro francófono. Al regreso participaré en el festival la Cour des Contes de Plan-les-Ouates, en Ginebra, y Il Etait Une Fois, de Friburgo.

Para el segundo semestre del 2012 viajaré a México, actuaré en Perú y también en Uruguay, volveré a Canadá... tengo una propuesta para actuar un hermoso personaje en una obra de teatro de Virgilio Piñera, nuestro mejor dramaturgo, y otra excelente obra argentina que se pondrá en París, donde tendré la dicha de compartir escena con Amanda Cepero, mi hija, que es actriz y cantante. Hay varios proyectos más que se están fraguando y que poco a poco se concretarán.

A los orichas les pido paz para los pueblos del mundo, y mucha salud y evolución para todos mis cubanos, dondequiera que estén.


Luis Vélez Serrano de © Punto Latino, 15 de abril 2012


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