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Jenaro Talens presenta «Un cielo avaro de esplendor» en Ginebra


— nota de Julie Bauer sobre la presentación que tuvo lugar en el Palacio de NN.UU., el 17.04.12., en Ginebra —



El 17 de abril 2012, el escritor, poeta, ensayista, traductor y catedrático de Literaturas hispánicas y Literatura comparada, Jenaro Talens, vino a presentar su última obra, «Un cielo avaro de esplendor», en el Club del Libro en Español de las Naciones Unidas de Ginebra. Auspiciado por la Representación Permanente de España ante las Naciones Unidas y la Asociación de Funcionarios Internacionales Españoles (AFIE), este evento permitió varias lecturas de pasajes del libro, a la evocación de la génesis de la obra y a un intercambio entre el autor y sus lectores.


Un libro que hay que leer con los oídos
Joaquín Dolz-Mestre, profesor de la Facultad de psicología y de las ciencias de la educación de la Universidad de Ginebra, escogió presentar el libro desde su punto de vista de lector. Considera que este es el mejor libro de Jenaro Talens y que permanecerá en la literatura española. Para él, se trata de un libro para leer y meditar. Los poemas se pueden leer uno a uno pero todos forman parte de un conjunto. Cada persona puede disfrutar de esta obra. No se trata de una escritura complicada o pedante. Hay muchas referencias, juegos de palabras con poemas de la tradición española. La obra le sugiere distintas maneras de viajar: con la memoria, en lugares concretos, o a través unos temas. El juego con la memoria es permanente. Es un dialogo entre el yo del instante y el yo del pasado. El lector acaba entrando en el yo del poema. Los instantes pertenecen al poeta, pero los comparte con el lector. El tema de la muerte es también omnipresente. El libro contiene 10 In memoriam. Sin embargo, la muerte está tratada desde la vida, lo que se puede considerar como un canto de la vida a través de la muerte. Finalmente, considera que la música es la base de la escritura de este libro que hay que leer con los oídos.

Para ilustrar sus argumentos y para que la asistencia disfrute de los poemas leídos por su autor, Joaquin Dolz-Mestre pidió a su amigo Jenaro Talens leer algunos trozos de su obra. Entre ellos, el ahora Catedrático emérito de Literatura comparada y Estudios europeos de la Universidad de Ginebra dedicó el poema Cabo do mundo a sus ex-alumnos ya que escribió este poema en un viaje de estudio que condujo los participantes a Fisterra, donde los peregrinos concluyen el camino de Santiago.

Jenaro Talens tomó luego la palabra para contar el proceso de producción de Un cielo avaro de esplendor. Explicó que siempre va componiendo pensando en un libro, no en poemas sueltos. Para él, hasta que no haya una estructura y un libro terminado, no hay libro. Antes de empezar a escribir, no sabe el tema. La idea tiene que venir por dentro. En el caso presente, descubrió de golpe la emoción de lo que es la pérdida. A lo poco que murió el perrito que le acompañó durante todos sus años en Ginebra, murió el padre del autor. Esto le condujo a la debacle. Pero como no le gustan los poetas que lloran, se empeñó en escribir una reflexión sobre la necesidad de aprovechar la vida que es lo único que tenemos mientras la tenemos. Esta manera de pensar no es nueva para él ya que el primer poema que el autor escribió a los ocho años era dedicado a un amigo muerto. El texto no era triste, sino que era un canto a la vida que había tenido con su amigo. Luego, a los 18 años leyó Les Mots (1964) de Jean-Paul Sartre. Pero, contrariamente al escritor francés, hasta los 30 años pensaba que no podía morir y nunca le había preocupado decir que no le queda tiempo. Sin embargo, esta vez, la muerte de cercanos le ha sorprendido. Por eso, esta obra tiene mucho que ver con un final de camino. Para él, los poemas son la escritura de alguien que se acuerda de estos difuntos. De hecho, mientras dura la memoria escrita, dura el recuerdo de nuestros pasos en la tierra. Entre estos poemas-homenajes, se encuentra Tierra para nada que cierre el libro. El texto cuenta la muerte de su padre, una experiencia muy dura que Jenaro Talens compartió con la asistencia leyendo fragmentos con mucha emoción.

Al concluir la conferencia, el público le preguntó si le molesta que los lectores vean muchas cosas distintas en sus poemas. Contestó que no, ya que como lo enseñaba a sus alumnos, entre los que se cuentan la autora de esta nota, cada uno tiene que tener su propia interpretación. Pero el problema surge a veces al traducir los versos en otros idiomas. Varias interpretaciones pueden salir de una palabra y al final hay que tomar conciencia de que hay cosas que dicen lo contrario. Con treinta obras traducidas en seis idiomas, el escritor habrá estado sin duda más de una vez confrontado a estas dificultades.

Julie Bauer de © PuntoLatino, Ginebra 18.04.12.




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