| BUZÓN ACADÉMICO Y UNIVERSITARIO | NOVIEMBRE 2025 |
El Acuerdo EFTA-Mercosur: Un equilibrio delicado entre comercio y clima
— Por Adolfo Uribe Poblete, para el Buzón académico de PuntoLatino. Adolfo Uribe es Ingeniero ambiental y Doctor en Economía. Es miembro de la Asociación de Investigadores Chilenos en Suiza (ICES).
Cuando Arthur Pigou publicó «The Economics of Welfare» en 1920, la concentración atmosférica de CO₂ era de aproximadamente 305 partes por millón (sealevel.info/co2.html). Hoy, mientras los bloques celebran este acuerdo comercial, superamos las 420 ppm, el nivel más alto desde que el ser humano habita el planeta. Esta diferencia encierra una realidad crucial: los desafíos ambientales que enfrentamos han escalado a una dimensión que Pigou difícilmente pudo anticipar.
El principio pigouviano sobre las externalidades negativas mantiene una vigencia sorprendente. En su obra fundamental, Pigou planteó que muchas actividades económicas generan costos que los mercados no reflejan, las externalidades, y que recaen sobre la sociedad en su conjunto. Su propuesta era simple pero profunda: cuando un agente del mercado contamina o degrada el ambiente sin asumir los costos, el Estado o la regulación, debe intervenir para «internalizar» esa externalidad mediante impuestos que reflejen el verdadero costo social.
En el caso del acuerdo EFTA-Mercosur, esta lógica adquiere urgencia práctica. La expansión agrícola en Latinoamérica conlleva un riesgo medible de acelerar la deforestación amazónica, donde la pérdida de cobertura vegetal ya alcanza niveles significativos. Esto comprometería funciones ecológicas esenciales para la estabilidad climática global. La ciencia muestra claramente que estos costos ambientales, aunque invisibles en los precios de mercado, representan una carga real para las sociedades presentes y futuras.
La comunidad científica ha documentado consistentemente cómo la pérdida de bosques tropicales afecta los patrones de lluvia a escala continental, libera carbono almacenado por siglos y reduce la resiliencia climática de todo el planeta. En un contexto donde los eventos climáticos extremos se intensifican globalmente, este acuerdo representa tanto una oportunidad como una responsabilidad.
La ciencia ofrece herramientas para monitorear cadenas de suministro, certificar prácticas sostenibles y desarrollar mecanismos que internalicen los costos ambientales, precisamente como sugeriría un enfoque pigouviano moderno aplicado a la realidad del siglo XXI. Sin embargo, para que estas herramientas sean efectivas, necesitamos marcos regulatorios que exijan trazabilidad completa, haciendo transparente el impacto ambiental de cada producto desde su origen hasta el consumidor final.
El verdadero desafío no está en elegir entre comercio o conservación, sino en construir puentes entre ambos. Escuchar a la ciencia significa reconocer que los riesgos climáticos y los beneficios económicos deben ponderarse con igual seriedad. Esta reflexión adquiere urgencia crítica mientras Brasil ha hospedado la próxima COP, un recordatorio de que las decisiones comerciales que tomamos hoy determinan si los acuerdos climáticos de mañana tendrán alguna posibilidad de éxito.
Referencia:
Pigou, A. C. (1920). The Economics of Welfare. London: Macmillan.
https://oll.libertyfund.org/titles/pigou-the-economics-of-welfare
