| BUZÓN ACADÉMICO Y UNIVERSITARIO | NOVIEMBRE 2025 |

«En Uruguay el Acuerdo EFTA-Mercosur tuvo una recepción claramente positiva en el mundo empresarial»

— Luis Vélez Serrano de PuntoLatino entrevista a Pablo Denis, exPresidente de la Cámara Suizo-Uruguaya de Comercio). El Ing. Denis fue ponente en el pasado VIII Pódium «PuntoLatino» de 2024 en Friburgo.

 

— Sobre exportadores y cámaras empresariales …

— Las gremiales exportadoras y las cámaras binacionales (suizo-uruguaya, nórdicas, etc.) han recibido el acuerdo como una buena noticia: abre mejor acceso a mercados de alto poder adquisitivo (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein) para carne, lácteos, arroz, cítricos, vinos, lana y servicios.

 

— Sobre el discurso “Uruguay plataforma confiable y sostenible”

— Uruguay XXI y el propio gobierno han insistido en que el acuerdo refuerza la imagen del país como socio estable, con reglas claras y producción relativamente “limpia”, algo valorizado por los países EFTA y alineado con los estándares ambientales europeos.

 

— Sobre «Oportunidad… con deberes»

— Muchos analistas sectoriales remarcan que la clave no es sólo la desgravación arancelaria, sino la capacidad de las empresas uruguayas para cumplir requisitos sanitarios, de trazabilidad y reglas de origen, y para invertir en valor agregado. Se habla de apoyar especialmente a pymes para que puedan aprovechar los nichos de mercado que se abren.

En síntesis empresarial: tono claramente favorable, con foco en “ventana de oportunidad + necesidad de prepararse”.

 

— Sobre gobierno (Frente Amplio / Orsi)

— El gobierno presentó la firma en Río de Janeiro como un “acuerdo histórico” y una “alianza estratégica” para el Mercosur y para Uruguay. El canciller Mario Lubetkin subrayó que Uruguay solo no habría alcanzado un tratado de esa dimensión y que el paso siguiente es la ratificación parlamentaria antes de fin de año.

Llamado a un debate amplio. Desde Cancillería se planteó que el acuerdo “pone a prueba la institucionalidad uruguaya”: se convoca a Parlamento, sector privado, sindicatos, academia y sociedad civil a discutir cómo preparar al país (productiva y regulatoriamente) para que el tratado se traduzca en inversiones y empleo y no quede sólo en una foto diplomática.

Oposición parlamentaria tradicional.  Los partidos de la derecha y del centro (Partido Nacional, Partido Colorado, Cabildo Abierto, etc.) en general comparten la línea de apoyarlo como parte de la estrategia histórica de “inserción abierta” del Uruguay. La discusión se centra más en cómo acompañar a sectores sensibles y coordinar este acuerdo con otros (UE, CPTPP) que en rechazarlo. Medios públicos y privados han señalado que incluso los senadores del Frente Amplio buscan avanzar con la aprobación parlamentaria, lo que muestra un consenso amplio en el arco partidario con representación parlamentaria.

En resumen político “de sistema”: consenso favorable, con matices sobre tiempos, salvaguardas y articulación con otros tratados.

 

— Sobre «Críticas y resistencias»

— Izquierda extraparlamentaria y sectores críticos. Partidos de extrema izquierda se oponen abiertamente tanto al TLC Mercosur-UE como al Mercosur-EFTA.

Argumentan que estos acuerdos:
• Profundizan la primarización de la economía (carne, soja, celulosa)
• Aumentan la dependencia de capitales y empresas europeas
• Ponen en riesgo la industria local y el empleo industrial
• Dan más espacio a grandes monopolios en compras públicas y recursos naturales.

ONG ambientales y de derechos. A nivel regional, organizaciones como GRAIN y redes de soberanía alimentaria denuncian que el acuerdo Mercosur-EFTA puede ser “otro golpe bajo” contra el clima, los derechos de los pueblos y la soberanía alimentaria, por incentivar modelos agroexportadores intensivos y mayores emisiones. Estos argumentos son retomados por sectores ambientalistas uruguayos en el debate interno.

Estas voces no bloquean el proceso institucional, pero marcan el campo de las objeciones: modelo de desarrollo, impacto ambiental, distribución de beneficios y capacidad regulatoria del Estado.

Si lo tuviera que contestar en dos frases, yo lo diría así: «En Uruguay el acuerdo EFTA-Mercosur tuvo una recepción claramente positiva en el mundo empresarial y, en términos políticos, un apoyo bastante transversal de los partidos con representación parlamentaria, que lo ven como parte de la inserción internacional del país. Las resistencias más fuertes vienen de la izquierda extraparlamentaria y de algunos movimientos sociales y ambientales, que alertan sobre primarización, desindustrialización y riesgos climáticos y de soberanía.»

— ¡Gracias Pablo!

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